Tenemos la fortuna de contar este fin de Semana con Pepín Tre en la Escuela Navarra de Teatro, en una nueva temporada del ciclo Golfos.
Se pueden reservar entradas a través de internet.
Para los que no lo conocéis, aquí un enlace con una entrevista a Pepín Tre de una compañera de La Casa Roja (y no tengáis en cuenta el periódico en el que se publica…).



Muy buena la entrevista. Por cierto, ese pudoroso punto que tapa el primer apellido de la compañera no será porque es un apellido español y desentona en ese vasquísimo medio de comunicación… Seguro que en un estado chimpance libre eso no pasaba.
Bueno, aunque sea el mismo espectáculo de siempre pero con otro título, yo ya he reservao entrada para el sábado.
Es que la entrevistadora comparte con el amigo Pepín algunas aficiones. “Ruiz” le suena como muy recogidito, muy como de cosa de relleno, de “Ah, ¿y?”… Sin embargo “Aranguuuuren” dan ganas de seguir leyendo. Te dices: “¡Fíjate, si ni siquiera es el filósofo ese! Y todo vuelve a tener color en tu vida. Mi segundo apellido es todo un elogio a la lentitud, un homenaje a la figura materna y una invitación a la reflexión pausada (no aplicable, adviértase, al periódico en el que sobrevivo). Enhorabuena, Casa Roja. Me pido la nevera.
Consten mis respetos al pensador abulense. Abulense, qué palabra más bonita.
Pego aquí abajo el texto proselitista que escribe hoy Jorge Nagore sobre Pepín Tre. Por cierto, el Deia (te echamos de menos, Urbiola) lo ha comprado el Grupo Noticias. Así pues, o me busco una mujer o me compro unos calcetines de lana.
“Cosas de la infancia analógica que todos tuvimos. Ahora ya somos digitales. Yo, llevo un módem en el culo, conectado con unos catéter de fibra óptica, a los sampler alojados en mi caja semitorácica. ¡Ya no tengo que ir al servicio, ni nada! Sale todo por la impresora. ¡Grandioso! Confío en que todo esto os ayude a afrontar la vida moderna”. Esto no lo he escrito yo. Bueno, sí, lo he tecleado como las teclistas del Congreso -¿sigue habiendo?- y, por tanto, lo he escrito, pero copiando. Lo que no he hecho es crearlo, ha sido otro. Otro muy, muy, muy divertido, al menos para mi gusto, que puede que sea raro, pero es el mío y el único que tengo y, en pura lógica, le he cogido cariño, aunque sólo sea porque me he acostumbrado a él como te acostumbras a tu nariz o a tus uñas hasta que dejan de ser uñas y se convierten en armas blancas. Ya me dice mi rival que tengo el gusto en el culo, pero desde que escuché a este hombre le respondo que lo tengo en la impresora. Voy a hacer proselitismo. Si me disculpan, me levanto a por la Espasa. Dícese de el intento o esfuerzo activo y activista de convertir a una o varias personas a una determinada causa. Por tanto, hago proselitismo si les digo que mañana y pasado, a las 20.00 horas, Pepín Tre actúa en la Escuela Navarra de Teatro –c/ San Agustín, 5- a un risible precio de 8 euros. Yo lo he visto ya 4 veces y el espectáculo ha sido idéntico y cada vez me reía más que en la anterior. Además, el público está dispuesto en mesas y se puede tomar uno unos espirituosos sin problema al tiempo que Pepín canta su tema Tornero, Fresador y Matricero. Por supuesto, su humor es absurdo, como casi todo el poco buen humor que hay por ahí, y, por supuesto, se lo recomiendo vivamente si lo que les gusta es partirse la caja semitorácica.
Completamente de acuerdo, abulense… qué hermoso, qué bello. Sobre todo cuando era anciano, qué abulense era… y que madurense cuando no era todavía anciano… y antes qué jovenense… no como esos abulidos, madurotes y jovenudos.
Ayer le propuse a Félix (entre gintonic y gintonic) empezar a elaborar un diccionario de palabras que nos parecen atractivas por algún motivo, normalmente fonético.
Si nos adentramos en ese mundo descubriremos que la fonética se esconde detrás de muchos de los grandes misterios de la vida, ¿por qué creéis que los vascos beben txakolí para acompañar el txangurro?
En fin, empezando por la A….. ¡Algarabía!
¿Por Txatisfacer la Txed?