Éste es el título de la penúltima novela de Isaac Rosa. “El vano ayer -escribió Antonio Machado- engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero”. El libro relata la peripecia de un anodino profesor que, tras verse envuelto en un incidente relacionado con la lucha antifranquista de los años sesenta, es misteriosamente expatriado del país. La cita que abre el libro ya nos advierte, sin embargo, que no es sólo del ayer vano de lo que trata, sino del presente que engendraron tantas décadas de dictadura; tantos silencios, privilegios e imposturas que forjaron nuestro pasado reciente y siguen campando en su memoria.
La otra advertencia es que no es un relato convencional. La historia del profesor universitario no es más que una excusa para adentrarse en un trozo de la historia española: la feroz represión franquista, la complicidad alimentada de sinecuras, el ascenso social de los beneficiarios del régimen, la resistencia comunista, etc. Lo más novedoso y sorprendente quizá sea la apuesta formal del autor: una novela en marcha, que muestra la tramoya del relato, las trampas y artefactos narrativos con los que el autor disfraza su mirada y fija veladamente una interpretación histórica determinada.
A la par que avanza la historia, el narrador reflexiona en voz alta e invita a otras voces para cuestionar los esquemas utilizados y los puntos de vista en juego. Así se va componiendo un collage perspectivista, que incluye el testimonio de torturados y policías, la meditación metaliteraria sobre las lecturas del pasado o una carta poco conocida de Camilo José Cela. El objetivo final no es alcanzar un punto de vista neutral, sino hacer partícipe al lector de los espejismos narrativos y prevenirle del peligro de dulcificar la memoria.
Este propósito está mejor recogido en la solapa de la contraportada: el libro es “una llamada de atención sobre las trampas de una memoria sentimental y decorativa que desemboca en formas próximas a la nostalgia y anula por igual responsabilidad y sufrimiento”. Isaac Rosa hace suyo el cometido de “pasar a la historia el cepillo a contrapelo” -que Walter Benjamin encomendaba a los historiadores educados en Marx- para rascar sobre esa memoria sentimental y decorativa que nos asedia desde las series televisivas y los suplementos dominicales.
Un libro muy recomendable, formidablemente escrito y políticamente audaz, que merece ser leído ahora que Ruiz Zafón ha sacado otro best-seller. Para fortuna de sus lectores, Isaac Rosa ha creado también un blog (llamativamente titulado Trabajar cansa) donde recoge los artículos que escribe en el diario Público. Que tantas palabras sirvan para algo, como encender una chispa (o una hoguera bien grande) de esperanza en nuestro tedioso presente, y que éste sea ¡por ventura! pasajero.




Una entrevista interesante a Isaac Rosa:
http://www.literaturas.com/v010/sec0704/entrevistas/entrevistas-04.html
P. S: Ya lo creo que cansa.
Acaban de estrenar la pelicula basada en esta novela: “La vida en rojo” de Andrés Linares. Supongo que la pondrán en dos o tres cines (en Madrid en los Luchana), pero es que la devastadoras crítica que ha recibido (yo leí la de El País del viernes) llevan razón: flojica, muy flojica…
Una razón más para leerse el libro.