En los últimos tiempos se ha producido una explosión de aportaciones al debate sobre Izquierda Unida: manifiestos de corrientes, artículos de opinión, propuestas de refundación y crónicas personales van componiendo una conversación colectiva en la que no es fácil orientarse. Las dificultades son de muchos tipos y variarán en cada caso. Habrá quien no entienda y quien no quiera entender, igual que habrá quien no se explique y quien no se quiera explicar. La cansada desconfianza de los más curtidos contrastará con el ingenuo desconcierto de los recién llegados, y allí donde éstos adivinen grandes intenciones aquéllos encontrarán trampas agazapas entre líneas.
Ante estos obstáculos se abren dos opciones: ignorar el debate o perseverar en él. El ideal republicano de una ciudadanía informada y comprometida aconseja tomar la segunda dirección, pero hay que reconocer que no es sencillo buscar, seleccionar y leer todos los textos que van amontonándose en la red de redes. Este post es una modesta guía para orientarse en este laberinto y señalar un itinerario para recorrerlo.
El primer texto surgió de la base y de la indignación, cuando unos cuantos militantes que participan en el Foro Alternativo de IU decidieron expresar en unos pocos días y en unas cuántas líneas el rechazo a una salida en falso y su apuesta clara por la refundación democratizadora de Izquierda Unida. Aunque el Manifiesto Pedimos la palabra. Y ahora: las bases no tuvo eco en los medios de comunicación ni se apoyó en ninguna corriente, conectó con un sentimiento extendido y consiguió casi 200 firmas de gente muy diversa. Como apuntó un compañero: “No llegó a generar un movimiento, pero sí una saludable sacudida”.
Un mes después, a mediados de Abril, se produjeron tres hechos relevantes. En Madrid se celebró una Asamblea Abierta de Militantes y Simpatizantes de Izquierda Unida (que puede verse aquí). Aunque estaba promovida por el entorno de Enrique Santiago, reunió a gentes de muy diferentes sensibilidades y permitió expresar el deseo compartido de cambios profundos. Pocos días después, Glòria Marcos, Ricardo Sixto e Ignacio Blanco (dirigentes independientes de EUPV) publicaron el texto Abrir debates y tomar decisiones para reconstruir Izquierda Unida. Bajo mi punto de vista, es una aportación muy interesante: aparte de acertar en el diagnóstico y las propuestas, combina la concreción necesaria en algunos puntos con un enfoque ecuménico que no busca revanchismos.
El tercer acontecimiento fue la presentación del documento de Julio Anguita No hay tiempo para más dilaciones. Este documento, que su autor ha ido presentando en varias ciudades en actos muy concurridos, ha suscitado críticas y adhesiones que sugieren por igual que algunas personas directamente no se lo han leído. Hay tres críticas particularmente idiotas: la que señala que es un texto pesimista y agorero que decreta la muerte de Izquierda Unida, cuando lo que hace es plantear propuestas bastante específicas para revitalizarlo; la que denuncia que es un ejemplo de ortodoxia ideológica, cuando lo que propone es un proceso de refundación basado en medidas democratizadoras tan ortodoxas como renovar de golpe el 50% de los órganos de dirección; y la que anuncia que es la vuelta de “la pinza” y el regreso al pasado, reacción de algunos dirigentes nerviosos por la interpelación de Julio Anguita para que den un paso atrás y abran paso a gente nueva.
El documento, por supuesto, es susceptible de crítica. En mi opinión, se equivoca en un asunto prosaico, al plantear los tiempos de este modo: por un lado dice que la refundación comience con una convocatoria abierta a las gentes de izquierdas, y por otro, que la próxima Asamblea sea la primera parte de ese proceso y en ella se decidan ya los ejes políticos que estructurarán a Izquierda Unida. Ambas cosas parecen incompatibles: pues habría que hacer esa Convocatoria antes de la Asamblea, y la bronca que mantienen las cúpulas de Izquierda Unida lo impide por completo. Así que parece más conveniente que la próxima Asamblea sea el punto de partida de una refundación abierta y lance una convocatoria abierta y decidida para que las gentes de izquierdas puedan participar en esa refundación y decidir –entre otras cosas– que ejes deberían estructurar la futura Izquierda Unida.
A comienzos de Mayo se presentó el manifiesto Creemos en el futuro de IU, firmado por Joan Josep Nuet, Ángel Pérez, Adolfo Barrena, Manolo Cámara y Francesc Matas. No dice prácticamente nada, para que nos vamos a engañar. Y cuando lo dice, como ocurre con la petición de que se limpien los censos, chirría (Ángel Pérez es el mandamás de IU-CM y se ha hecho famoso por hacer y deshacer censos a su antojo, Cámara y Nuet han sido los responsables de organización de Izquierda Unida Federal y no han solucionado el problema en estos 4 años). Este manifiesto era la bandera de lo que se ha conocido como “pacto de federaciones”: una salida a la crisis a través de la alianza de los barones de las grandes federaciones bajo el lema “que algo cambie para que todo siga como está”.
Tras comprobar que las otras dos grandes federaciones (la andaluza y la valenciana, por diferentes motivos cada una) no se subían a ese carro, los promotores de este manifiesto se han presentado como la Tercera Vía entre la ideología verde de los gasparistas y el dogmatismo del PCE: vamos, un puñado de dirigente sensatos que quieren poner paz y evitar el “choque de trenes” entre dos extremos. Resulta llamativo que quienes marcan distancias entre uno y otro bloque hayan sido miembros activos del primero hasta hace cuatro días, pero más asombroso es que después de tanto tiempo empotrando trenes se presenten ahora como maquinistas fiables. Sería injusto no matizar esta crítica en el caso de Adolfo Barrena, cuya labor como coordinador aragonés parece un ejemplo de buenas prácticas.
A finales de Mayo se presentó el manifiesto Por un proceso constituyente para una IU abierta, cuyos primeros firmantes eran Gaspar Llamazares, Rosa Aguilar, Jesús Iglesias y Javier Madrazo. El documento ha servido, por un lado, para pasar lista entre quienes todavía se identifican con el sector que ha dirigido Izquierda Unida en estos años y mostrar las cartas de que disponen, y por el otro, para lanzar una propuesta política que no es fácil de descifrar.
La dificultad estriba en que el texto está plagado de expresiones tan bonitas como vagas, que uno no sabe si se refieren a una cosa o a su contraria. Es verdad que las primeras páginas recogen un análisis discutible pero claro y que en las últimas se copian tal cual las medidas concretas del Programa Electoral, pero en el medio, al hablar de las propuestas para solucionar los problemas que tenemos, es complicado encontrar un poco de precisión y claridad. Cuando se trata de plantear medidas para pasar de los píos deseos a la realidad práctica hemos de conformarnos con frases como ésta: “la máxima radicalidad democrática debe ser el modo de garantizar el máximo compromiso, no tenemos en este punto más límites que nuestra imaginación”. Uno no puede evitar pensar irónicamente que hay gente muy poco imaginativa; pero de la triste contradicción entre esta demanda y los comportamientos sectarios de algunos firmantes hablaremos otro día. (Pueden leerse también los artículos personales de dos promotores de este manifiesto: Félix Taberna y Pedro Chaves respectivamente.)
Creo que la vaguedad y la imprecisión de estos dos manifiestos no responden a una cuestión de estilo, sino que tienen que ver con un rechazo consciente a plantear las ideas claramente, bien porque se carezca de ellas o porque se prefieran esconder. Erik O. Wright recuerda en uno de sus libros una frase memorable de su madre: “Escribe de tal forma que a tus críticos les sea lo más fácil saber por qué están en desacuerdo contigo”. Creo que es una buena norma para el debate político.
En las antípodas de este defecto encontramos varias aportaciones personales que, siendo muy diferentes en la mayor parte de cosas, comparten un rasgo común: hablar sin pelos en la lengua. Creo que merece la pena destacar cinco: Izquierda Unida: muerte anunciada, tres teorías y una hoja de ruta (de Armando Fdez. Steinko), Por Izquierda Unida, contra Lampedusa (de Álvaro Aguilera), Otra visión de la crisis (de Manuel Martínez Llaneza), El futuro de IU (I, II, III y IV) (de Miguel Izu) y Para una refundición (de J. R. Capella).
¿Y el PCE qué dice de todo esto? Antes que nada conviene poner en sordina dos ideas reproducidas por los miedos de comunicación: que PCE y “críticos” son lo mismo, y que el PCE es un actor unitario y homogéneo. Ni todos los críticos caen bajo el paraguas o el discurso del PCE, ni todos los del PCE comparten las mismas posiciones (por no hablar de que muchos de los firmantes del Manifiesto Gaspar y el Manifiesto Nuet tienen el carnet comunista).
Dicho esto, y como a las dos cabezas visibles del partido (Frutos y Alcaraz) no les ha dado por escribir un manifiesto, un podría pensar que lo más parecido a eso es el documento político propuesto para la próxima Asamblea. Como ese documento es el fruto de diversas aportaciones, quizás sea mejor acudir a las fuentes por separado.
Algunos dirigentes comunistas han expresado su opinión personal: Ginés Fernández y Manuel Monereo plantearon ¿Por qué es necesario un proceso autoinstituyente?, Felipe Alcaraz presentó un Decálogo para tiempos difíciles y Javier Navascués propuso Otra izquierda para otra democracia posible. Igual que antes, hay que coger con pinzas algunas declaraciones, sobre todo las que no se sostienen con hechos. Algunas de esas ideas están recogidas en el documento para el debate de la Conferencia del PCE que tendrá lugar en los próximos días y donde se definirá la posición “oficial” del partido. Recomiendo su lectura, especialmente de las últimas cinco páginas, que hacen referencia específica a Izquierda Unida.
Enrique Santiago, la cabeza visible de un sector que ha agrupado a comunistas más jóvenes e independientes críticos, ha presentado su posición en diversos textos y entrevistas, entre los que se puede destacar éste, firmado también por Fran Pérez, y que contiene, entre otras, una propuesta original: que la figura del coordinador general sea sustituida por una coordinación colegiada en este periodo de transición.
Santiago también ha participado (junto a otros, como Jorge García Castaño, Manolo Monereo, Jaime Pastor o Alberto Arregui) en la segunda Asamblea Abierta de Militantes y Simpatizantes, cuyas aportaciones y debates pueden verse en la web IU Refundación. Desafortunadamente, esta iniciativa abierta y plural ha perdido vitalidad –por razones más relacionadas con las inercias heredadas y el desencanto de las bases que con movimientos tácticos para instrumentalizarla– y por ahora no ha podido ser la herramienta dinamizadora que pretendía.
Por último, desde tres puntos de nuestra geografía nos han llegado sendas aportaciones que también vienen a romper la lógica de bloques. Desde el Sur, en forma de dos breves pero sugerentes textos de la corriente Convocatoria por Andalucía: Por un proceso constituyente en IU-LV-CA y Comunicado de la corriente. Desde el Norte, con una carta conjunta de las corrientes Espacio Plural Alternativo y Bazten haciendo autocrítica y proponiendo cambios profundos, que finalmente se vieron desbaratados por el resultado de la Asamblea de Ezker Batua (que, dicho sea de pasada, está pendiente de una denuncia por alterar los censos). Y desde Madrid, que suele ser el centro de todos los problemas, con una iniciativa abierta (En Construcción) cuyos primeros resultados podéis ver aquí.
Aquí termina nuestro recorrido. El posible lector que siga esta ruta de lecturas debe escuchar una última advertencia: es probable que tras meterse entre pecho y espalda estos más de veinte textos siga tan perplejo y desconcertado como cuando empezó.
Por ejemplo, tras comprobar que todos apuestan por un proceso de refundación, cabría esperar que el Consejo Político Federal aprobara con consenso y aplausos que la próxima Asamblea Federal sea el punto de partida de ese proceso constituyente, fijando para ello una “hoja de ruta” para este periodo excepcional, dando señales a los afiliados y la gente en general de que esto va en serio y preparando una gran convocatoria para sumar al proceso a la sociedad civil de izquierdas.
Nada más lejos de la realidad. El Consejo Político Federal del pasado sábado representó la enésima fractura. Había tres documentos asamblearios sobre la mesa. El bloque de los críticos se negó a acordar un documento único porque quería escenificar una victoria con el suyo, y los bloques de Gaspar Llamazares y la Tercera Vía se negaron a votar los documentos porque no querían escenificar una derrota. Finalmente se votó no votar y los militantes tendremos que hacer malabarismos para debatir y enmendar tres documentos distintos. Una muestra más, como nos recuerdan Miguel Izu y la Ley de Murphy, de que nada hay tan malo que no sea susceptible de empeorar.




Excelente post.
Muy bien ordenado
Por la lectura creo que eres el mismo Jorge que yo conozco y si no lo eres piensas como el.
Tengo alguna duda en mostrar la “Tercera via” como una evolución del “Pacto entre federaciones”. Mas que nada por que no se como explicar entonces la presencia de Barreda y sobretodo la de REDES en la 3 via.
Barreda, creo que es sincero, su posición siempre ha sido esa y no se le puede acusar de tacticismo.
Sobre la corriente Redes decir que simplemente es una corriente que representa al POR y sus ansias de poder.
Pues estos se quedaron con la corriente siendo minoría dentro de la misma y con el esfuerzo de aquellos que la crearon.
Y lo sé porque esa corriente nació en mi federación, Castilla-León, y sabemos como actúan estos tipos.
Por lo demás el análisis de la situación de IU me parece bastante acertado.
Saludos.
Si IU fuera un museo, deberíamos dar con la entrada ésta guía para que nadie se perdiera recorriéndola.
Felicidades por éste gran post, creo que recoje de una forma clara y ordenada las esencias de lo que ha sucedido en materia de documentos, manifiestos, artículos y demás. Lo recomendaré.
Salud.
Estupendos estos comentarios insidiosos sobre Redes. Digno de la rumorología no constrastable. Para cotejarlos y ver lo que defendemos mejor cotejar en
http://redesiu.blogspot.com/
http://bastidadeuia.blogspot.com/
Yo respeto mucho a todas las personas que empezamos en Redes, las que siguieron, y las que abandonaron, y lo lamento.
Lo de las ansias de poder, de momento dejemoslo en muchas horas de trabajo, de viajes, de forjar consenso, de lucha a fondo para que IU siga, y para que la dirección del PCE no la dinamite sin remedio.
Un miembro de Redes ha firmado e impulsa el Manifiesto de la AII (el que hace este comentario)y otro el de Chaves-Gaspar (Búster). Y el resultado del último CPF tiene bastante que ver con la labor de Redes, y muchas perosnas como vosotros que estamos a fondo por una IU unitaria y plural, soberana y no sometida. Pregunatárselo sinó a Gaspar, a Pedro Chaves, a Antonio Cortés, a Félix Taberna, a Javier Madrazo, a Gordillo, etc. y aún mejor a la dirección del PCE.
Ánimo, y a criticar, y a mejorar.
Un abrazo a todas,
Francesc MS
Muchas gracias Jorge por este trabajo de Estado del Arte de la izquierda transformadora incapaz de transformarse.
No entiendo esos revuelos por la proposición de renovar el 50% de la dirección. Es una medida mínima. Realmente deberíamos estar exigiendo que todos los cargos de la dirección y parlamentarios pusieran sus escaños a disposición del nuevo proyecto de izquierdas. Y luego ya decidiremos entre todos quién se queda y quién se va.
No vale el “Sí, sí, refundación, pero yo sigo en mi escaño”.
Izquierda Unida de Navarra es el ejemplo a seguir, cuyas líneas maestras han sido más o menos las siguientes:
- La culpa de los resultados electorales se reparte entre: Los medios de comunicación, los demás partidos políticos, especialmente NaBai y PSN, la sociedad que es gilipollas y está entregada al mercado, y el resto entre todos los militantes a partes iguales. Por supuesto los órganos de dirección no tienen ninguna responsabilidad especial.
- IUN debe seguir porque existe “espacio político” para ella. Desde el Big Ben el espacio no deja de expandirse, por lo que seguramente tengan razón (por lo visto el hecho de que veamos necesario transformar la sociedad no es suficiente).
- Lo importante no es debatir, entender en qué hemos fallado, sino aunar fuerzas y mantener la lealtad (léase vasallaje) al partido.
- La gente está tranquila, no pasa nada y ya vendrán tiempos mejores.
¿A quién le extraña que no seamos un referente ético o político?
Pues si querido Javier, tienes razón por lo de aquí y lo de allá, siempre pensamos que uno lo puede hacer mejor que el otro o mejor dicho yo que tu, pero no nos damos cuenta que al final venimos de una historia de quítate tu para ponerme yo que es difícil de cambiar, cuando desde sensibilidades del partido se pide renovación y ellos son los mismos de siempre creo que poco pueden aportar.
Renovación, refundación etc…. se nos llena la boca de palabras pero luego cuando tenemos que demostrar lo que queremos o lo que somos capaces de aportar, todos, todos vamos buscando ese árbol que nos de una sombra bajo la cual nos sintamos protegidos y tengamos ese minutito de gloria en cada Consejo.
Que bien nos lo pasamos en los Consejos…… pero luego hay que salir a la calle y explicar al pueblo, a esos gilipollas que no saben lo que votan, que nosotros somos la opción que necesitan, que somos la izquierda transformadora, de verdad de verdad de la buena (esa izquierda transformadora que creo que primero tenemos que creernos nosotros mismos), entonces es cuando tenemos los problemas.
Yo propongo hacer los Consejos de pie, sin sillones, a ver si a la peña se le quitan las ganas de buscar sillón o de mantenerlo.
Pero lo que realmente importa es que España gane la Eurocopa.
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