Me dice un amigo y habitante de esta casa que las visitas aumentan cuando hablamos de la asamblea federal de IU y decaen cuando tratamos de cosas verdaderamente importantes, de lo cotidiano, de la vida. Además, me dice, estos vaivenes despistan al navegante que no sabe de que va la vaina y duda a la hora de enlazarnos en la sección de política o en la papelera de reciclaje.
No importa, yo encuentro divertido que la persona que viene buscando conspiraciones se encuentre con esto y el que viene buscando esto otro se encuentre con aquello. La confusión tiene un punto atractivo y esta casa es así, además, las puertas siempre están abiertas para entrar y para salir.
Hoy, como indica el título del post, toca la de arena.
Hace 48 horas que Pamplona explotó, literalmente, y así seguirá durante algunos días que no podrán compararse con el primero. La magia del día seis no es un mito, es real, porque real es lo que percibimos, lo que sentimos, aunque no lo sintamos todos por igual.
Este año, algunos de los habitantes de esta casa compartimos almuerzo y fiesta con unos amigos del otro lado del Ebro. Comenzaron el día de nuestra mano, lo acabaron donde pudieron y nos dejaron la satisfacción del anfitrión al que le gusta su labor y disfruta con ella. En lo que a mí respecta, el día también me dejó una nostalgia absurda, casi infantil, que no tiene explicación cuando apenas has compartido unas horas con alguien. Quién podía pensar que un día con riojanos pudiera terminar explorando montañas en un mapa con acento cheli… en fin
Hay quien dice que la única magia de los sanfermines se vende embotellada o en alguna esquina escondida. No hay más que euforia etílica y alegría plastificada. No es verdad, y algo así sólo puede decirlo quien sale poco o, quizá, demasiado.
Otros, y esto me convence más, opinan que es un desquite, un reventón de simpatía contenida durante todo un año por una gente, la del Norte, habitualmente tan noble como gris.
Sea como fuere merece la pena que se acerquen, lo vivan y opinen. De verdad, merece la pena.



Seremos los de IU morbosos.
Las escasas visitas de mi blog aumentan por 3 o 4 cuando trato sobre la IUlogia
Hay que ver que manía tienen algunos habitantes de esta casa con levantar tabiques entre la política y la vida o lo cotidiano, entre lo importante y lo secundario, etc.
En la distancia y con cierta morriña, yo tuve que conformarme con ver el chupinazo por la tele. Como bien dice Javi, el 6 Julio es un día mágico, en el que se concentra el ritual de las fiestas populares, la espera impaciente por el comienzo de los sanfermines y una explosión de júbilo que se entiende mejor cuando has vivido en Pamplona durante todo el año.
Es muy bonito, vamos.