Fue hace menos de diez años; la OTAN bombardeaba Yugoslavia y en España hubo movilizaciones de protesta. Algunos sacaron la pancarta de “No a la OTAN, No a Milosevic. Por la Paz en los Balcanes“. Reclamaban que la OTAN suspendiera incondicionalmente la intervención militar y Milosevic parará el genocidio. Un lindo ideal, irrealizable en su segunda parte sin la presión externa. Slobodan Milosevic demostró ser un experto en convertir cada negociación en un nuevo plazo para seguir (de)construyendo la Gran Serbia.
Pero no todas las protestas fueron tan medidamente equilibradas, también hubo otras personas que tomaron partido… y se mancharon. Algunas voces de Izquierda Unida saltaron a los medios de comunicación en defensa del Gobierno yugoslavo.
En sus iniciales declaraciones, el que fuera coordinador general, Julio Anguita, puso en duda las imágenes de las deportaciones masivas y la limpieza étnica, calificándolas de supuesto montaje.
Más tarde, cuando intuyó que aquello era incuestionable, declaro con su peculiar estilo taimado: “Milosevic tiene el defecto de ser de izquierdas y por ello hay que acabar con el”. No obstante, tenía otros defectillos: ordenar disparar contra población indefensa, atentar contra el principio federal que inspiraba al Estado yugoslavo o alentar el rápido asentamiento de un capitalismo mafioso en Serbia. A pesar de todo ello, la posición oficial de Izquierda Unida en dicho conflicto fue de oposición a una OTAN que bombardeaba a uno de los suyos.
Hace unos días se ha producido en Serbia la detención de Radovan Karadzic, tras más de diez años en busca y captura por la Justicia internacional. La detención se produjo pocos días después del relevo en la dirección de los servicios de información serbios, tras la elección del nuevo Gobierno pro-europeo.
Karadzic asedió Sarajevo, masacro Srebrenica y vació a Bosnia del 70% de su población musulmana y croata. “Ni cien mil muertos serían demasiados si el resultado fuera el advenimiento de la Gran Serbia”, remachaba Karadzic.
La detención ha sido una noticia histórica, que sin embargo no ha impactado demasiado a las gentes de Izquierda Unida como para merecer una nota de prensa o comentario. Quiero pensar que la vacación (que deriva de vacare; vacío) es la responsable del folio en blanco. Ojalá hayamos aprendido la lección, que la retrospectiva del fanstasma Karadzic y que este déjà vu a nuestros conflictos en los Balcanes haya provocado ciertos movimientos internos en la reordenación de la ética y conciencia colectiva.




Me parece oportuno y valiente el comentario. Qué costumbre la de hacer hagiografías de algunos, cuando éstos han metido la pata hasta el hondón y no me refiero al serbio. No siempre estar en contra es lo más revolucionario. Me recuerda a la relación de Carrillo-Ceausescu, donde estuvimos, hasta el final,IU en el Congreso del Partido Socialista Serbio en el 2000.
Estoy de acuerdo contigo, sin embargo la OTAN no bombardeó Servia (sobre población civil incluyendo hospitales)por la política de limpieza étnica de Milósevic (que luego se dio también por los “luchadores de la libertad” del UCK en Kosovo, que por cierto ahora controlan el tráfico de drogas en Europa central y veranean en nuestras costas)sino porque era el único pais europeo no alineado tras la caida de la URSS, únicamente por eso.
La OTAN no es una organización filantrópica entregada a la defensa de causas justas, eso esta claro. Hubo varías razones por las que la Alianza Atlántica bombardeo Serbia, una de ellas fue la de preservar la estabilidad (y fundamentalmente el negocio) en la zona de los Balcanes meridionales, es decir, intentar mantener la calma chicha en Grecia, Albania y Macedonia.
Eso si, de ahí a considerar que Serbia es un país “no alineado”, hay un trecho. Ha llovido bastante desde aquella cita del Movimiento de Países No Alineados celebrada en Belgrado en 1961, y estoy seguro que entre sus principios fundacionales no estaban los que han caracterizado a Serbia durante estos años; instaurar un régimen militar y mafioso, impulsar la limpieza étnica o arrodillarse ante la iglesia (en este caso ortodoxa).
¡Ya vale de tanto victimismo pro-serbio! Por cierto, en Bosnia-Herzegovina todavía sigue vigente un invento del “gran héroe” Radovan Karadzic; la República Srpska. ¿Hasta cuando tendrá que soportar BiH esta humillación dentro de sus mugas?
De acuerdo con que ya vale de victimismo pro-serbio, pero tampoco me vale el victimismo pro-bosnio, aunque los bosnios hayan sido la parte más débil.
En la República Srpska, como en todos los Balcanes, conviven (lo de “convivir” es un decir, vamos, que viven todos allí) gentes de identidades nacionales y culturales diferentes: serbios, bosnios, croatas… No creo que la solución a los problemas que esta realidad plantea pase por definir territorios nacionales que siempre tendrán “humillaciones dentro de sus mugas”. Ni en los Balcanes ni en cualquier otro lugar dónde se den conflictos de este tipo. Sonará utópico, pero creo que la única solución posible es la superaración de las identidades nacionales.
Quizá un buen ejemplo puede ser Irlanda del Norte: allí, después de años a hostias para ver si era territorio irlandés o británico, la única manera de avanzar hacia una soluicón ha sido reconociendo a la propia Irlanda del Norte como un sujeto político en si misma.
Los acuerdos de Dayton plantearon como solución para terminar la guerra unas fronteras nacionales bien definidas para Serbia, Bosnia-Herzegovina y Croacia. No obstante, dentro de BiH impusieron una reminiscencia de la Gran Serbia llamada República Srpska.
La humillación no es que Bosnia tenga dentro de sus mugas un territorio más o menos autónomo de Sarajevo, sino que esa denominación (Republica Serbia de Bosnia-República Srpska) es un recuerdo permanente de la limpieza étnica, un invento de los asesinos Karadzic y Mladic.
Así pues, la última parte de mi anterior comentario hacia referencia hacia los aciagos apelativos y símbolos de la República Srpska, y no tanto a derogarla políticamente.
¿La solución a los conflictos de los Balcanes? La superación de las identidades nacionales es mucho pedir, pero una relajación de estos sentimientos puede ser posible.
Un incipiente y minoritario sentimiento ciudadano esta creciendo en la Ex-Yugoslavia, la obligación de la comunidad internacional debería ser el de apoyar a este movimiento… pero creo que esto también es una mera utopía.
Os dejo un enlace sobre unas jornadas que organiza IPES, tratan sobre los Balcanes:
http://www.ipesnavarra.org/files/dmptico%20balcanes%20OK.pdf