September 8th, 2008 el 9:01 pm

Septiembritis

Se levanta uno, sorbe el café, se asoma a la ventana, observa el ir y venir de la gente madrugadora: Joseba, diligente comerciante, animando la calle con el sonido de su escoba; las jóvenes dependientas de ojos soñolientos de la panadería Arrasate, ya que todavía están en edad de trasnochar entre semana; el vendedor de cupones, asentado firmemente en su tiniebla; el repartidor de butano, Sísifo de las bombonas…

 

Observa uno ese trajín desde la ventana, mientras la conciencia recompone su laberinto de culpas y anhelos, mientras el ser regresa al cuerpo tras las navegaciones imprevisibles por el mundo liquido del soñar, y se alegra uno, en fin, de que la realidad se instaure en la mañana de modo tan perfecto y tan rotundo, de que la vida fluya de manera más o menos sensata, conforme a un equilibrio de apariencia absurda, aunque de esencia aterradoramente lógica. Se alegra uno, en definitiva, del espectáculo modesto y organizado de la rutina colectiva, del bullicio confuso de quienes inauguran la jornada, de quienes cada día reinventan su razón de estar en la vida.

 

Van incorporándose al escenario los ociosos que pasean con el periódico bajo el brazo, llega la furgoneta del repartidor de golosinas, cueva de Alí Babá para los niños, con chucherias multicolores, con juguetes que logran entretener durante un rato y que luego se rompen, como las ilusiones; o se tiran, como tantas otras cosas a lo largo del vivir; llega apurando su cigarro el camarero del Anttonenea; pasa con su carro chorreante el vendedor de la pescadería Lourdes, con su mercadería de plata agónica…

 

Se levanta uno, sorbe el café, se asoma a la ventana y observa el sereno y extraño fluir de la vida, las tareas de los atareados y los ocios de los ociosos, y da en creer que hay algo milagroso en ese caos amable de todas las mañanas, un portentoso mecanismo que activa de manera automática la realidad, el minucioso espejismo de la realidad, hasta que el café se acaba y se suma uno a ese espejismo.

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    Pourquoi travaillons-nous?.

    Une approche sociologique de la subjectivit au travail’, de Daniele Linhart, del que son coautores: Isabelle Bertaux-Wiame, Jose Calderon, Helene Carteron, Annie Dussuet, Sabine Fortino, Fabrice Guilbaud, Brahim Llabari, Sacha Leud, Jean-Philippe Melchior. el libro esta editado por eres Clinique de travail.

    El trabajo condiciona la vida y la vida cambia el trabajo. Este libro analiza los cambios en el mundo laboral, y el dolor que eso produce, lo que confirma que el sentimiento de explotación no ha desaparecido, sin embargo cada individuo se comporta como si fuera una clase social en si misma.

    Este libro se presentó el martes 24 de junio en la sede de la Fundación Sindical de Estudios, en un acto donde intervino Rodolfo Benito, Presidente de la Fundación y miembro de la Comisión Ejecutiva Confederal de Comisiones Obreras, que resaltó la importancia de este trabajo que aparece en un momento de deriva antisocial importantísima en la Unión Europea impulsada por gobiernos conservadores que hace que la revolución conservadora de los neocom, una vez que ha fracasado en Norte América, intentan desarrollarla en la Unión Europea, lo que esta provocando una situación donde no se descara reivindicar la cultura del trabajo con derecho, sin las agresiones que se están planteando y que evidencian paradojas impensables hace 10 años cuando se hablaba de la ley de 35 horas y la discusión era si esta se realizaba por ley o negociación colectiva y hoy, donde resulta obligado discutir para evitar que se imponga la ley de 65 horas semanales, además de otros retos sobre negociación colectiva.Hay que impulsar una lucha social continental por defender derechos de civilización.

    Anarquía y cerveza fría el September 9th, 2008
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    Llevo tiempo intentando localizarte, puede ser que te halla localizado??? Besooos

    David Azcona el November 21st, 2008

 

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