George Simmel escribió en una ocasión que “la representación de las luchas es muchas veces una lucha de representaciones”. El modo en que se presentan los conflictos es también un asunto controvertido del que depende el resultado de la disputa. Algo parecido ocurre en Izquierda Unida.
La representación más extendida de la batalla asamblearia en IU, amplificada por la prensa progresista, es ésta: existen dos grupos claramente enfrentados, los todavía afines a Gaspar LLamazares y el bloque reunido en torno al núcleo duro del PCE (no sé porqué, pero sólo el núcleo del PCE es “duro”); entre ellos existe una tercera vía (popularmente conocida como la N-II) que pretende amortiguar la pugna abierta y propiciar una salida unitaria. Los primeros desean una Izquierda Unida más abierta y amable, los segundos enfatizan el anticapitalismo y la aspiración republicana, y los terceros enarbolan la unidad y que “IU tiene futuro”. En realidad, nadie dice lo contrario: que lucha por una organización cerrada y antipática, que está a favor del capitalismo y la monarquía o que apuesta por la división y piensa que IU no tiene futuro (y si bien es cierto que hay personas que lo hacen sin decirlo, no está del todo claro tras qué bando están).
Lo que viene a continuación es una breve guía de las posturas que pugnan en Izquierda Unida y que se enfrentarán este fin de semana en la Asamblea de Rivas. En el mapa que voy a dibujar se reflejan inevitablemente mis preferencias y prejuicios. Como decía Bergamín: “si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto”. El retratado ofendido o el lector descontento, en todo caso, pueden completar esta pequeña cartografía en los comentarios. Una penúltima aclaración: el mejor modo de elaborar una guía de posturas quizás sea trazar las líneas de la batalla en lugar de caracterizar directamente a los contrincantes. Seguiremos este procedimiento deteniéndonos en tres campos de batalla o ejes de conflicto.
[La última aclaración va dirigida a quienes estén completamente perdidos y necesiten un curso intensivo de diez líneas en IUlogía. Los tres grupos que concurren a la Asamblea son: IU Abierta (afines a la dirección de Gaspar Llamazares y representados por Inés Sabanés, Rosa Aguilar, Montse Muñoz, Javier Madrazo o Félix Taberna); Otra IU es Posible (bloque formado por el PCE, la federación valenciana y diversos independientes críticos, que tiene como cabezas visibles a Cayo Lara, Marga Sanz o Enrique Santiago); y la N-II (gente de la anterior dirección, como Joan Josep Nuet y Manuel Cámara, que se han distanciado sin la menor autocrítica, y el mandamás madrileño Ángel Pérez). A estos tres grupos se le puede sumar un cuarto minoritario encabezado por la CUT andaluza y su líder José Manuel Gordillo y apoyado por los críticos andaluces (de Convocatoria por Andalucía) y vascos (de Encuentro Plural Alternativo).]
1. El giro a la izquierda
Este era el primer campo de batalla que podía adivinarse tras el batacazo electoral. Los malos resultados eran fruto de una estrategia política subordinada al PSOE, que había terminado por indiferenciarnos de éste. El apoyo parlamentario a los Presupuestos, el canon digital o las reformas educativas ejemplificaba la orientación de una política errática y tímida, reforzada por la institucionalización de la organización y su retirada de la calle. La solución vendría por un giro a la izquierda, que recuperase el carácter reivindicativo de Izquierda Unida y su oposición a las políticas liberales del PSOE. El eje de conflicto sería, en este escenario, giro a la izquierda versus política moderada (y opondría Otra IU es Posible frente a la antigua mayoría afín a Gaspar Llamazares: IU Abierta y la N-II).
En mi opinión, este escenario tiene rasgos reales: creo que los posicionaminentos de Izquierda Unida y su grupo parlamentario (que desafortunadamente, no siempre han coincidido) han sido medrosamente moderados cuando no extraños a nuestro programa, y lamento que se hayan desaprovechado oportunidades para movilizar a nuestra base social en torno a temas como la Constitución Europea. Pero sobre todo, creo que se ha perdido ese filón utópico que debe caracterizar a la izquierda transformadora y que consiste en mirar “un poco más allá” en la crítica y la propuesta.
Al lado de las posturas, como una sombra inquietante, aparecen las imposturas: dichos que no se acompañan con hechos. En este caso, es justo señalar que uno de los que más ha criticado la colaboración de IU con el PSOE ha sido Francisco Frutos, quien hace 8 años lideró la firma de un acuerdo electoral con dicho partido. Pero esto le desacredita a él (y a otros con parecidas trayectorias), no invalida el argumento de quienes compartimos la crítica.
Cuando la crítica a la dirección de Llamazares continúa con una reivindación de los orígenes y raices de Izquierda Unida la cosa se empieza a enredar (”buscar las raices -de nuevo Bergamín- es una forma de andarse por las ramas”). Pues la institucionalización de Izquierda Unida difícilmente puede atribuirse sólo a Gaspar Llamazares, y el objetivo de ser un “movimiento político y social” (término equívoco donde los haya) tropieza con obstáculos más profundos que, aunque se han agravado recientemente, echan sus raíces tiempo atrás. Así es como llegamos al segundo campo de batalla.
2. Lo organizativo es político
Los obstáculos más profundos tienen que ver con los aspectos organizativos. Izquierda Unida aspira a ser un movimiento político y social, pero funciona como un partido. Y como en todos los partidos hay mecanismos que tienden a concentrar el poder en la cúspide y reducir el protagonismo de las bases. Este fenómeno fue denominado por Robert Michels como la “ley de hierro de la oligarquía”, según la cual los partidos luchan por la democracia pero no son ellos mismos democráticos, pues están dominados por élites que controlan la organización.
En Izquierda Unida a esa circunstancia se añaden otras: unas reglas no siempres claras, la existencia de una cultura política degradada por tantos enfrentamientos, la competencia de dos aparatos (el de IU y el del PCE) y la presencia de grandes federaciones regionales que funcionan como poderes fácticos. El resultado final es que la democracia interna queda herida de muerte: la falta de información lo envuelve todo, los Estatutos no siempre se cumplen, los dirigentes se atrincheran en sus sillones, los censos se convierten en un arma, y la apatía cunde entre una militancia perpleja y escéptica. Vamos, un desastre.
Ante esta situación, surgieron voces que situaban en el centro del debate la necesidad de democratizar Izquierda Unida y renovar a las personas que la dirigen. El eje del conflicto en este campo de batalla era renovación versus continuismo. La urgente necesidad de democratizar y renovar Izquierda Unida ha tomado cuerpo en la propuesta de un proceso de refundación: la idea es que esta Asamblea sea el punto de partida de un proceso más amplio, en el que se puedan someter a debate todo tipo de cuestiones políticas y organizativas, y se abran las puertas a la participación de las gentes y colectivos de la izquierda, de modo que en un periodo de 18 meses afrontemos y demos solución -de una forma colectiva, transparente y democrática- a los problemas que tenemos.
Ejemplos de la opción renovadora son, sobre el papel, Otra IU es Posible y, de un modo más impreciso, IU Abierta: los documentos de ambas opciones defienden democratizar Izquierda Unida y renovar el 50% de sus órganos. Creo que es justo reconocer que la iniciativa en este campo ha correspondido a Otra IU es Posible, ya que algunas de las ideas hoy ampliamente aceptadas fueron propuestas por Enrique Santiago (dirección colegiada, reafiliación para arreglar los censos, etc) o Julio Anguita (renovación del 50% de los órganos, proceso de refundación en dos fases, etc.). IU Abierta tiene en su contra, en este aspecto, su reciente paso por la dirección, que no ha estado exento de episodios polémicos.
Subrayo lo de ”sobre el papel” porque también aquí hay imposturas: muchos dirigentes que se alinean con Otra IU es Posible (como Willy Meyer o Felipe Alcaraz) e IU Abierta (Rosa Aguilar, Javier Madrazo, Jesús Iglesias o José Francisco Mendi) se han destacado por una actitud poco renovadora cuando no directamente antidemocrática. Pero descalificar al todo por la parte con referencias a las virtudes del papel mojado es injusto: dentro de ambas opciones muchas personas trabajan sinceramente en favor de la democratización y la renovación.
¿Quiénes se oponen? Los contrarios a cualquier cambio en este sentido no lo hacen explicitamente, sino que se escudan en el silencio o la vaguedad. Éste es el caso de la tercera vía o N-II liderada por Joan Josep Nuet. Un vistazo a su manifiesto bastará para comprobarlo: nada concreto se dice allí de renovar, democratizar o refundar. Pero el indicador más fiable no es lo que dicen sino lo que hacen: su principal valedor, Ángel Pérez, se ha caracterizado por controlar la federación madrileña de un modo maquiavélico y sin reparar en Estatutos, con el resultado de que Madrid sea hoy una de las regiones donde militar en Izquierda Unida es más triste y difícil. El portavoz de esta opción, Joan Josep Nuet, ha sido durante cuatro años el responsable de organización de IU, pero se presenta ahora como un adalid de la reconcilación que poco tiene que ver con la desorganización reinante.
En resumidas cuentas, la combinación de estos dos ejes de conflicto daría lugar a cuatro posiciones posibles, que están resumidas de un modo necesariamente simplificador (por ejemplo, habría que ver qué significa exáctamente “giro a la izquierda” o matizar los grados de identificación con cada espacio) en el siguiente cuadro:
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Giro a la izquierda |
Política moderada |
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Renovación |
Otra IU es Posible |
IU Abierta (una parte) |
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Continuismo |
Otra IU es Posible (algunos dirigentes del PCE y Andalucía) |
N-II o Tercera Vía IU Abierta (una parte) |
Este panorama suscita una pregunta: ¿cómo encajar el puzzle sabiendo que ninguna opción supera el 50% de apoyos y casi todas parecen heterogéneas en su composición? Bajo mi punto de vista lo fundamental era (y es) priorizar el eje renovación versus continuismo y propiciar sinergias por abajo y en base a propuestas concretas entre los sectores refundadores de Otra IU es Posible e IU Abierta en alianza con todos aquéllos que son favorables a esta opción. Esto es lo que han representado iniciativas como Aprovechemos la Oportunidad o EnConstrucción, pero también aquel pionero manifiesto titulado Pedimos la palabra: ahora las bases. Frente a la imagen que propagan los medios, de un enfrentamiento hostil entre IU Abierta y Otra IU es Posible, hace tiempo que gentes de ambas corrientes se han puesto a trabajar juntas.
Por supuesto, hay otro modo de encajar el puzzle: que los dirigentes opuestos a la refundación y agarrados al continuismo pacten entre sí y “cambien algo para que todo siga como está”.
Sin duda, este retrato deja en mal lugar a la N-II: ¿cómo van recabar apoyos apostando por el continuismo político y organizativo? Por supuesto, no lo dicen claramente, o incluso se contradicen: pues mientras Nuet afirma que está a favor de la refundación, Ángel Pérez sostiene que no es tiempo de experimentos. El manifiesto-documento, en fin, está repleto de palabras tan vagas como grandilocuentes que, con su redoblar atronador (”unidad”, “cohesión”, “futuro”, “fortaleza”, etc.), terminan por acallar el debate argumentado en torno a cosas concretas. Así llegamos al tercer campo de batalla.
3. ¡Unidad, unidad!
Si el debate en torno a la estrategia política o la democratización interna hace posible la discusión (uno puede estar a favor o en contra de una cosa y defenderla con razones), el tercer campo de batalla es bastante intransitable. Podemos caracterizar así el argumento: en Izquierda Unida existen divisiones y conflictos que amenazan con destruirla, de modo que lo más importante es una salida unitaria a la crisis. Lo prioritario, antes que debatir, es estar unido. El eje de conflicto es unidad versus división.
Tan bello propósito (¡quién no desea la unidad!) conecta con el deseo sincero de una militancia cansada, pero tiene un reverso preocupante: es una forma de aparcar el debate, confundiendo los desacuerdos con las divisiones. El problema de Izquierda Unida no es que estemos en desacuerdo en algunas cosas, sino que muchas veces ni siquiera seamos capaces de plantearlas y buscarles solución (por los problemas señalados más arriba). Algunos de quiénes enarbolan la bandera de la unidad buscan con ello sortear nuevamente el debate y aplazar la apuesta por la refundación.
¿Qué posición ocuparían las tres corrientes en este eje de conflicto? La N-II se ha presentado desde el principio como la abanderada de la unidad, dejando el papel de divisores al resto: IU Abierta y Otra IU es Posible. El escenario creado les era propicio: nadie se pone de acuerdo, hay mil documentos, se producen tensiones… y hace falta quién reconduzca la situación. Pero la trampa es bastante obvia: una cosa es que haya separadores en ambos lados que quieran partir la organización; y otra muy distinta que la gente desee hacer propuestas, someterlas a debate y decidir colectivamente sobre ellas (como las que contienen los documentos). Imposibilitar lo segundo con la excusa de detener lo primero es destrozar la política.
Lo peor de todo es que muchos de los que se presentan como eficaces bomberos tienen que apagar los incendios que ellos mismos han provocado, de modo que este escenario nos aboca a confiar nuestra suerte al “bombero pirómano”. De los tres campos de batalla, me parece el más confuso. Y creo que la confusión juega a favor del inmovilismo. Quienes apuestan por la refundación democratizadora no desean dividir, ni vencer por la mínima, sino afrontar con lucidez los problemas (aunque haya diferencias) e intentar resolverlos democráticamente.
Hay que aclarar que esta apuesta por “la unidad” no es privativa de la N-II y tiene defensores en otras corrientes. Como escribe Juan Peña: “Hemos de tener mucho cuidado con el discurso del consenso. Es terreno abonado para quien pueda tener la tentación de sacar a relucir sus dotes de tahúr y ofrecer una pacificación en base a un mero reparto de poder. Nos hace falta una tregua, pero no la paz de los cementerios, porque si necesitamos calma no es solo para dejar de erosionar nuestra ya maltrecha imagen ante la sociedad, sino también para poder afrontar debates muy de fondo en condiciones”.
¿Y ahora qué?
Una vez dibujado este laberíntico mapa, nos queda por averiguar la salida. Es algo que desborda este largo post y que está en manos de los delegados y las delegadas que participen en la Asamblea de Rivas. Con los mimbres expuestos cada uno puede imaginar diversos escenarios posibles. Este pequeño mapa no recoge toda la realidad (ningún mapa lo hace) y puede ser controvertido en algún punto. Por ejemplo, el cuadro utilizado más arriba contiene importantes simplificaciones, pero serán los comportamientos de los próximos días los que reflejen dónde está cada cual.
En las horas que quedan aparecerán nombres y se anunciarán acuerdos, se celebrarán reuniones y se elaborarán listas, en un revuelo difícil de seguir incluso para los protagonistas de esta historia. Espero que esta guía, modesta y personal, pueda servir a los lectores de La Casa Roja para orientarse por los vericuetos de Izquierda Unida.





Gracias de verdad por el trabajo que estás haciendo con esta guía. A un servidor, que observa el proceso desde fuera, le resulta tremendamente útil. Y por supuesto, si observo es porque me gustaría unirme, pero la verdad es que no sé exactamente a quién. Seguramente a lo que salga de todo esto (y depende de lo que salga).
Una pregunta, ¿qué opinas de la salida de Espacio Alternativo de IU? Dicen que quieren formar un nuevo partido a imitación del NPA francés. Perdón por lo básico de la pregunta: no soy militante de IU, y seguramente ando muy desinformado respecto a las diferentes organizaciones, trayectorias, problemas, etc.
Hola:
Me ha gustado mucho tu análisis, lo has contado de una manera muy divertida.
Yo el panorama lo veo algo diferente, aunque soy todavía más parcial que tu.. jajaja.
http://cartasconkarbunco.blogspot.com/2008/11/ahora-veremos-si-otra-iu-es-posible-o.html
Saludos
Me has ayudado mucho, compañero.Tu análisis es honesto. Deduzco que no estárás nunca con la NII, pero eso no es importane, sino la actitud de que construir desde la sinceridad es posible. El tema de las élites es, en mi opnión, un poco más contundente de lo que apuntas.
Les daré mi voto con gusto si se convierten en un partido anticapitalista claramente, sin tapujos. Si continúan siendo moderados, se lo daré pero sin gusto.
Firmado, un anarquista resignado.
Muy bien. A la vista de lo ocurrido en Rivas hay que decir que eres buen pronosticador. Salga lo que salga, apoyaré a IU en lo que pueda como militante que soy. Lo más importante es volver a tomar las calles pues el PSOE da más asco que nunca con la crisis y sus medidas ultraliberales y sus nuevos amigos internacionales.
Hola llevo mucho buscando a felix martinez campos, y creo que estoy en el sitio correcto, pasarle mi mail y decirle que me mande un emilio? Soy david azcona, el ya sabe. Besos
David,
No sé si te habrá contestado Félix Martinez. Es un hippy y seguro que no. Su correo es burkide@hotmail.com
Por cierto, por dónde andas, cómo te va la vida. Mi correo es fmtaberna@gmail.com
Félix, el Mayor.
El futuro lo marca el cartero Besancenot, o seguimos en la izquierda oficial (ego dixit PSOE) o nos aventuramos por un Nuevo Partido Anticapitalista totalmente renovado en las estructuras y que ilusione a la gente de la abstención. Ya la gente pasa de los Anguitas, Peceros neoestalinistas, o pretendientes del Pesebre-Común,… Trotski resucita!