La postmodernidad -escribió Charles Jenks- nació una mañana de julio de 1972, cuando derribaron un gran complejo habitacional de Saint Louis concebido de manera funcional y ordenada. Por aquellos años se derrumbaba también el régimen de Bretton Woods, la idea de Progreso dejaba de progresar, la historia llegaba a su fin, el sujeto había muerto y Woody Allen no se sentía nada bien. En la noche del relativismo todos los gatos eran flexibles, el arte se confundía con lo kitsch y un tal Lyotard se hacía famoso con un libro repleto de citas inventadas.
Arthur Kroker y David Cooke resumieron turbadamente el espíritu de la postmodernidad: “La nuestra es una consciencia de fin de milenio que, al final de la historia, en la época crepuscular del ultramodernismo (de la tecnología) y el hiperprimitivismo (de los talantes públicos), descubre un gran panorama de desintegración y decadencia contra la irradiación de un trasfondo de parodia, kitsch y agotamiento”.
Pero, ¿qué querían decir realmente con esto? Como siempre, un video de Youtube vale más que 50 palabras. Vean, vean…
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