… o glosas de andar por casa a un artículo de Raimundo Viejo Viñas.
Hace unos días apareció en la revista Diagonal un artículo de Raimundo Viejo Viñas (RRV, en adelante), en el que exponía diversas razones para el escepticismo ante el proceso de refundación promovido por Izquierda Unida. El artículo era una parte -la más concreta y polémica- de un texto más extenso, y ha suscitado cierto revuelo en la blogosfera.
Aunque su autor abusa -en mi opinión- de cierta jerga postmoderna que puede espantar (o encrespar) a más de un lector y dificultar la comprensión de alguno de los pasajes del artículo, creo que éste es interesante por al menos tres motivos: apunta a problemas importantes que a veces pasan desapercibidos; expresa el escepticismo que, por esas u otras razones, tienen muchos otros activistas sociales; y representa una visión política que existe en algún segmento de los movimientos sociales. Además, si las gentes de Izquierda Unida deseamos abrir las puertas de nuestra organización y encontrarnos con otras gentes de la izquierda, creo que debemos hacerlo escuchando a los demás y considerando sus razones, incluso cuando nos parezcan injustas o incorrectas.
Eso es lo que me propongo hacer en esta entrada. En lugar de escribir una respuesta global, voy a corta-pegar su texto aquí y a intercalar mis comentarios dentro de él (con una sangría mayor y en cursiva para distinguirlos claramente del texto principal). He reproducido el texto entero y no sólo las partes a las que me refiero, para que quien no lo haya leído pueda hacerlo directamente. Los más perezosos y los menos pacientes pueden saltar directamente a la tercera parte, que es sin duda la que suscita más y mayores controversias. El post, adelanto, es bastante largo (y permite dos formas de lectura: leer de un tirón el artículo de RRV y luego mirar los comentarios, o ir leyendo ambas cosas a la vez).
Para terminar de rizar el rizo, voy a hacer un experimento: invitar a los pocos lectores que nos quedan a que participen también en esta entrada más allá de la letra pequeña de los comentarios. ¿Cómo? Muy sencillo: he marcado cada párrafo con números romanos, de modo que podéis señalar el párrafo al que se refieren vuestros comentarios, y yo los iré subiendo a la entrada (y los borraré abajo para facilitar la lectura del resto). Como suele ser habitual, sortearemos un jamón entre todos los participantes. (Las valoraciones generales se quedaran abajo, en los comentarios, pero también entrarán en el sorteo.)
¡Adelante!
¿REFUNDAR LO IRREFUNDABLE? RAZONES PARA EL ESCEPTICISMO.
Raimundo Viejo Viñas
El movimiento y la izquierda: otra relación es posible
(I) A mediados de los ochenta, una nueva ola de movilizaciones brindó a mi generación la oportunidad de recuperar la iniciativa política en las calles tras el “desencanto” postfranquista. Fueron los años de la campaña contra la OTAN, el movimiento estudiantil del curso 1986/1987, la huelga del 14-D, las movilizaciones contra la Guerra del Golfo, la campaña contra el V-Centenario, etc. La ola se extendió de mediados de los ochenta a la primera mitad de los noventa y a pesar de no ser comparable a la ola precedente de los años de la transición, sirvió para que toda una generación se formase políticamente y consiguiese experimentar nuevas formas de hacer política. Seguramente el movimiento antimilitarista represente mejor que ningún otro lo positivo de aquellos años. La desobediencia civil demostró que se podía articular una movilización capaz de incidir no ya sólo sobre las políticas públicas, sino sobre la propia estructura del Estado en uno de sus pilares fundamentales (la abolición del servicio militar obligatorio). A pesar de la moderación rampante que había seguido a la abrumadora victoria electoral del PSOE en 1982, hacer política desde la radicalización de la democracia era posible.
[Comentario de ceronegativo: Lo de que "toda una generación se formase políticamente y consiguiese experimentar nuevas formas de hacer política" entiendo que se refiere a toda una generación de activistas, porque la mayoría de la generación (mi generación), no era precisamente muy activa. El movimiento antimilitarista muestra las limitaciones de movimientos fuertes pero no "radicales" (en el sentido de ir a la raíz): Acabado el servicio militar obligatorio el movimiento se reduce a una fracción del que era, precisamente cuanto más intervencionista actúa nuestro gobierno. Luego la mayoría de la gente del movimiento no era "anti-militarista" sino "anti-mili", que es muy diferente, y mucho menos radical. Lo vemos ahora con el movimiento anti-guerra (de Afganistán). La gente era anti-guerra de Iraq, no anti guerra a secas. Los anti-guerra a secas somos, por desgracia, los mismos de siempre.]
(II) Al mismo tiempo, en el contexto de aquella ola de los ochenta, se formuló una buena idea que nunca alcanzó a desarrollarse plenamente: el “movimiento político y social”. IU eran sus siglas y no pocxs creímos en aquel proyecto con la rebeldía ingenua de la adolescencia y la convicción inquebrantable de que este mundo no es el único posible. Impulsada por la ola de movilizaciones, IU creció organizativa y electoralmente. Pero la ola no duró lo suficiente y en su fase descendente el proyecto inicial fue progresivamente abandonado.
[Comentario de Hugo: Nos olvidamos a veces de algunas cosas. IU no nació como MPS, sino como coalición electoral. Después se fraguó la idea de un Movimiento Político y Social. Es un concepto que teóricamente está por limar, pero que en la práctica es inédito. Poco a poco fue convirtiéndose en un partido de partidos e independientes hasta ahora, que es un partido en el que hay un partido grande, pero minoritario, algunos pequeños partidos, escasas corrientes organizadas y muchos independientes generalmente agrupados en familias. Más tarde retomaré esto.
También se le olvida a RRV que en aquella época los movimientos de desobediencia civil (singularmente los insumisos) recelaban de IU tanto como ahora sucede en los CSO. Y con una relación parecida: muchos militantes de IU éramos insumisos; como la manifestación de apoyo al Patio Maravillas estaba plagada de militantes de IU, aunque no nos identificáramos como tales. La desconfianza de los movimientos sociales emancipadores a las estructuras partidarias no viene de los vicios de los últimos años de IU, sino que tiene ya sus años (acaso tenga ciertas raíces en el 68).]
[Comentario de ceronegativo: Coincidiendo en parte con lo que dice Hugo, creo que cuando se habla de "fase descendente" es imprescindible citar que la debacle político-organizativa-electoral de IU, a parte de destapar debilidades y contradicciones del modelo, viene dado por un brutal ataque exterior ("la pinza") al que se unen con alegría la primera de las "expresiones" que menciona Raimundo Viejo Viñas en el párrafo (III).]
(III) La crisis de IU se expresó básicamente de tres maneras. (1) El oportunismo del PDNI, Esquerda de Galicia (apropiación oportunista y españolista del Esquerda de Galiza original) y muchos otros que decidieron recolocarse a la sombra el PSOE y los grandes sindicatos, donde se está, sin duda, mucho más calentito que en las calles, los centros sociales okupados y otros espacios del movimiento sin calefacción. (2) El consevadurismo identitario y autorreferencial del PCE, que se negó a afrontar su fin histórico junto al mundo soviético y prefirió iniciar la larga etapa de autoafirmación contra las demás familias de la izquierda de la que todavía no parece haber salido. Y last but not least (3), la salida en cualquiera de sus dos sentidos -de vuelta a casa o hacia la política de movimiento- de un montón de activistas que transitaron por IU en sus años buenos (y entre los que se cuenta quien esto escribe).
[Comentario de ceronegativo: Sobre lo que dice del PCE, no creo que sea evidente para cualquiera que el PCE deba "afrontar su fin histórico junto al mundo soviético" y que esta afirmación se pueda deslizar sin ninguna explicación por parte del autor, al igual que requeriría algo de argumentación cuando habla de la "afirmación contra las demás familias de la izquierda". Personalmente no se a que se puede referir. ]
(IV) Para cuando llegó la siguiente ola de movilizaciones, IU ya no era un instrumento político, sino esa bizarra jaula de grillos que siempre ha conocido la generación altermundialista. La ola iniciada entre Chiapas y Seattle cogió a IU completamente fuera de juego, incapaz de dialogar con una eclosión sin precedentes de otras formas de hacer política y altos niveles de movilización social. Durante el periodo de movilización subsiguiente no habrá mejor evidencia, más real y más cruel para IU, que sus propios resultados electorales (la única herramienta con la que IU se ha querido medir hacia el exterior desde a primera mitad de los noventa). En este contexto de creciente aislamiento del movimiento real, IU irá de refundación en refundación hasta la refundación final.
Hasta este último párrafo estoy más o menos de acuerdo con RRV, pero creo que aquí exagera al considerar que a partir de ese ciclo político “IU ya no era un instrumento político” y se equivoca al medir ese fracaso por sus resultados electorales. Además, adelantar sumariamente el inevitable destino de cualquier refundación parece una conclusión un poco apresurada.
El interfaz representativo
(V) La ola altermundialista que se desplegó desde finales de los noventa a mediados de los dos mil ha sido un proceso que ha dejado tras de sí una rica experiencia a la par que ha consolidado un importante entramado institucional del movimiento: desde los centros sociales hasta los medios de comunicación alternativos, pasando por una constelación de organizaciones (sindicatos, colectivos, etc.) de distinto tamaño, temática y práctica política. En este sentido, el balance por la izquierda de la última década sin duda es mucho más positivo para la política del movimiento que para la política de partido. A día de hoy el activismo es mucho más fuerte, dispone de mucha más experiencia acumulada y está mucho mejor organizado que a mediados de los años noventa. Por más que los pesimistas de la razón no dejen sus quejas plañideras sobre la ausencia de masas en las calles, los optimistas de la voluntad saben que la multitud no se guía por las estructuraciones hegemónicas del modo de mando leninista. La multitud no se convoca con una circular del Partido, se invoca con el gesto que nace de la siempre difícil conjunción de fortuna y virtu.
Que el activismo es mucho más fuerte, experimentado y organizado que a mediados de los 90 me parece una afirmación bastante cuestionable, empezando porque el “activismo” engloba a un conjunto tan heterogéneo de activismos que me sería difícil discernir cuáles han mejorado y cuáles han empeorado con el tiempo. Lo peor es que en lugar de ofrecer alguna razón para persuadirnos de que, efectivamente, las cosas en el mundo activista han ido para mejor, RRV termina con una frase tan bonita como oscura: ¿qué quiere decir que “la multitud se invoca en el gesto que nace de la siempre difícil conjunción de fortuna y virtu” y cuál es su relación con la evolución favorable del activismo? Si rechazamos a “las masas en las calles” como el indicador de la salud de los movimientos sociales (algo que yo estaría dispuesto a asumir con una matización: que sea el único indicador), creo que debemos ofrecer otros para convencer a los demás de nuestra opinión.
[Comentario de ceronegativo: leyendo a Raimundo Viejo Viñas parece que el "activismo" es mejor únicamente cuanto más "experimentado" es, porque si los resultado electorales son malos, las "masas" no están en las calles y el "importante entramado institucional" creo que tampoco es tan glorioso... no veo la gran fortaleza de el "activismo" frente a la década pasada... y parece que insinúa, por la referencia a Maquiavelo con la que termina el párrafo, aunque sea un poco oscura, que hay que confiar en acciones de colectivos (¿o personas individuales incluso?) que mezclen fortuna y arrojo ¿Es una vuelta a la "propaganda por el hecho" anarquista del s. XIX? ¿Es que no hemos aprendido nada desde entonces?]
(VI) No obstante, tampoco hay tanto como para ser triunfalistas. La política del movimiento apenas está dando sus primeros pasos y a pesar de su enorme potencia, la última década arroja interrogantes preocupantes sobre la capacidad de las redes de activistas para conseguir influir sobre los procesos legislativos y la estructura del propio poder soberano del que se escinden y al que se oponen. Mal vamos si la utilidad de las movilizaciones se ha de limitar a echar al PP del poder (o a impedir que vuelva) para que ocupe su lugar el PSOE. Los movimientos necesitan urgentemente un interfaz propio en el gobierno representativo o por el contrario serán víctimas de su propia incapacidad para hacer frente a la deriva neoliberal.
Aquí entra en escena un problema importante de su argumentación: la referencia a “la política del movimiento”. ¿Qué es exactamente “la política del movimiento”? O, para ser más directos: ¿existe algo a lo que podamos llamar “movimiento”? Yo creo que lo que existen son “movimientos sociales”, y que incluso esa expresión es bastante simplificadora, porque engloba a cosas tan diferentes (por tamaño, composición, ideas y actividad) como Ecologistas en Acción y Teruel Existe, la Unidad Cívica por la República y el Patio Maravillas, Comisiones Obreras y las bicis críticas, una asociación vecinal y el Forum de Política Feminista, etcétera (descontando, por supuesto, a los movimientos sociales de derechas).
No creo, a juzgar por lo que dice después, que RRV utilice esa expresión para indicar que “el movimiento” es algo homogéneo o unitario; pero es algo que, en alguna medida, se desliza en su argumentación, pues da a entender que “el movimiento” necesita o prefiere algunas cosas, como si se tratara, efectivamente, de un sujeto que puede necesitar o preferir algo. Y la diversidad a la que me refería no se refiere sólo al contenido político de los movimientos sociales, sino también a la relación que estos movimientos (y, dentro de cada uno de ellos, las distintas organizaciones) desean entablar con los partidos políticos o las instituciones.
Por poner un ejemplo: el feminismo. Como es sabido, dentro del feminismo existen posturas diferentes hacia temas como las políticas sociales emprendidas por el PSOE, las estrategias ante la regulación del aborto o -el ejemplo más claro- la prostitución. Pero la cosa no termina aquí, puesto que también existen posturas encontradas respecto a eso que RRV llama “el interfaz representativo del movimiento”: algunas feministas desconfían radicalmente de partidos e instituciones; otras opinan que debe producirse una colaboración horizontal con las organizaciones partidistas en las luchas; y otras prefieren que éstos se limiten a su función representativa y no interfieran en el espacio del movimiento feminista.
Las expresiones “el movimiento” o “la política del movimiento” parecen encuadrar toda esta diversidad en algo más homogéneo y unitario (y no creo que se trate de una cuestión meramente terminológica) con el riesgo añadido de atribuir al movimiento rasgos, ideas o preferencias que lo son únicamente de alguna de sus partes, precisamente de aquéllas más afines a uno mismo.
[Comentario de Hugo: No creo que España fuera un ejemplo de movilización antiglobalización. Sólo la cumbre en Barcelona movilizó a una muchedumbre, pero en general no se puede hablar de ciclo de movilizaciones en absoluto. El texto insinúa (o afirma) que hubo un ciclo exitoso de movimientos sociales (o del movimiento, dice) mientras IU caía porque no conectaba con estos. Yo más bien diría que los movimientos sociales en España han sido muy débiles y que IU, encima, no ha sabido relacionarse con ellos. Hubo un ciclo de movilizaciones sindicales contra el felipismo al que IU supo contribuir (IU sirvió de altavoz para los sindicatos; después los sindicatos mayoritarios prefirieron madrigueras más calentitas, especialmente a partir del ocaso de la UGT por la PSV; IU no supo reubicarse).
Pero el único ciclo de movilizaciones que realmente ha habido en España desde la caída del felipismo fue la segunda legislatura con movilizaciones estudiantiles, ecologistas (Nunca Mais) y sindicales (huelga general) que germinaron en un ciclo de movilizaciones contra la guerra de irak. Y ahí sí que sucedió lo que señala RRV: "Mal vamos si la utilidad de las movilizaciones se ha de limitar a echar al PP del poder (o a impedir que vuelva) para que ocupe su lugar el PSOE". Como dice a veces Carlos Taibo, parece que en aquel ciclo para mucha gente lo importante era que Urdaci dejara de presentar los telediarios. Ni IU ni el movimiento social supieron dar continuidad a aquel movimiento, que murió el 14 de marzo de 2004 con el desalojo del aznarismo. Creo que ahí hubo una clara ausencia de objetivos claros por parte del movimiento social y IU estuvo muy desorientada. Además, es una obvia dificultad para quienes estamos a la izquierda de la post-socialdemocracia mostrar que quitando la cara más obscena del sistema (el PP) no se solucionan los males generados por el sistema. Pero no es una dificultad de IU, sino también de esa izquierda social: si hubiera un fallo de IU tras un éxito del movimiento social el 14-M hubiera habido una gran abstención, pero mucha de la gente a la que se movilizó, que tomó las calles, quería que Urdaci saliera de TVE y votó a Lorenzo Milá, que es más educado.]
[Comentario de ceronegativo: Coincido plenamente con los comentarios anteriores y sólo añado que este párrafo fuera de contexto parece que dice "¡La lucha esta en la calle y en el parlamento!" y "Si no existiera IU habría que inventarla"
]
(VII) Llegado este punto cabe cuestionarse si el interfaz representativo puede ser construido interactivamente con las organizaciones de partido existentes o si, por el contrario, ha de surgir de las propias redes activistas. A favor de la primera idea encontramos la genealogía común que comparten las organizaciones de partido de izquierda con las redes activistas en la política del movimiento. Aunque por la modalidad de institucionalización seguida hoy pueda costar identificar que en otro momento fueron organizaciones de movimiento, los partidos políticos de la izquierda se originaron en las diferentes expresiones de la política del movimiento (del movimiento obrero surgieron los partidos socialistas y comunistas, de los nacionalismos sin Estado los partidos nacionalistas, etc.).
(VIII) Históricamente fue el éxito del movimiento el que obligó al poder soberano a readaptar la forma-Estado para acomodar a las elites nacidas de las organizaciones del movimiento. Por medio de la conocida tesis sobre la “ley de hierro de la oligarquía”, Robert Michels mostró ya a principios del siglo pasado las posibilidades de acomodación de las elites obreras. Desde entonces, este mismo patrón de acomodación se ha venido observando en diferentes países de maneras diversas. Las más recientes integraciones de aquellos partidos que se decían “anti-partido” serían el último capítulo de una misma historia (el caso más notorio vendría a ser el de Die Grünen en Alemania).
Aunque parezca tema secundario, no coincido totalmente con esta interpretación. Para mi, lo fundamental, de la “ley de hierro de las oligarquías” es que las organizaciones que luchan por democratizar la sociedad terminan siendo ellas mismas, como resultado de determinados mecanismos institucionales, muy poco democráticas. Estos mecanismos que rigen el funcionamiento de los partidos están relacionados con el crecimiento en tamaño y en poder de éstos, lo que favorece la aparición de formas tradicionales (esto es: no democráticas) de división del trabajo y organización del poder, y termina reproduciendo los esquemas oligárquicos de la sociedad. La “acomodación de las élites” es una parte del problema, pero no es más grave que la “acomodación de las bases”.
Michels hablaba de los partidos, pero creo que su argumento puede aplicarse a otras grandes organizaciones (como los sindicatos), y que subsiste en la actualidad, como puede comprobarse echando un vistazo al funcionamiento de Izquierda Unida. Pero lo peor de todo -y lo más importante- es que este fenómeno tenderá a aparecer en cualquier organización a poco que crezca en tamaño y poder (por ejemplo, en Izquierda Anticapitalista si tuviera los mismos afiliados y cargos públicos que IU, en ese “interfaz representativo del movimiento” o en las instituciones políticas de una sociedad alternativa)… a no ser que se tome clara conciencia de ello y se establezcan nuevas formas de organización capaces de combinar la democracia y la eficiencia para resistir a esa férrea ley.
Por eso es por lo que creo que la democratización de los partidos u otras grandes organizaciones es tan importante: no sólo porque es un fin valioso en sí mismo, sino porque sería el mejor modo de mostrar que otras formas de dividir el trabajo y articular el poder en las grandes organizaciones son posibles.
[Comentario de Hugo: Es cierto que en el siglo XIX el movimiento social precedió al instrumento político. Desde la II Guerra Mundial no fue así. En el 68 no germinó ninguno de los movimientos en ningún instrumento político, por ejemplo, pese a que podemos considerarlos movimientos victoriosos en muchos aspectos (sobre todo en transformación de hábitos sociales). Hace mucho tiempo que la democracia representativa supo alejar las instituciones lo suficiente de la sociedad como para evitar que la izquierda social sepa organizarse políticamente como para ser una amenaza también en las instituciones. El resultado es que el capitalismo ha sabido dejar “pasar la pelota pero no el jugador” y ha aceptado una cierta liberación sexual, o el fin formal de la discriminación racial o de género… sin responder a las críticas radicales planteadas por el movimiento social pero desactivándolo.
Es un problema que no hemos sabido resolver en ningún lugar, pero, como no podemos rendirnos, tenemos que intentar seguir equivocándonos hasta que por error acertemos.]
[Comentario de ceronegativo: Aquí nos hacemos un poco trampas al solitario, vale, "la ley de hierro" es cierta y tal y cual y pascual pero, como en el tema del movimiento antimilitarista ¿la gente esta contra el ejército o contra "la mili"?. En todo se da esto, para algunos, pocos, la lucha por un nuevo convenio es el primer escalón para tumbar el capitalismo. Para la mayoría es la lucha por el nuevo convenio es sólo eso, y cuanto tiene la pasta en la mano se van corriendo al carrefour a comprarse una tele de plasma y ver el fútbol, y eso pasa en todos los movimientos sociales (en menor o mayor medida). la clave de bóveda sería “resolver” si es que es resoluble, esto.]
(IX) La crítica a esta primera modalidad de producción del interfaz representativo podría venir de la dependencia que estas organizaciones han originado respecto a sus propias trayectorias (lo que los politólogos denominan path dependency). Al fin y al cabo, vistas las experiencias que desde el movimiento se han hecho con estas organizaciones (a menudo marcadas por fuertes niveles de conflicto resultantes del recurso al poder soberano con una finalidad disciplinaria), no resulta extraño que las redes activistas (especialmente aquellas que han conocido la política de partido de primera mano) guarden una distancia prudencial respecto a los propios partidos políticos.
No entiendo bien a cuento de qué viene aquí la path dependency (a no ser que se refiera a que los partidos están presos de su propia historia y eso les impedirá cambiar en el futuro) ni a qué se refiere con el “recurso al poder soberano con una finalidad disciplinaria”, pero estoy de acuerdo con la idea fundamental: las redes de activistas recelan de los partidos políticos por las malas experiencias que han vivido con o -peor aún- en ellos.
(X) En este sentido, quien desease reorientar su organización de partido hacia la función de interfaz representativo del movimiento habría de realizar una inversión nada desdeñable de esfuerzo en construir las relaciones de confianza necesarias. Y cuando decimos confianza no nos referimos a tejer redes de complicidad personal, sino a la seguridad que nace de las garantías de una procedimentalidad adecuada, transparente, debidamente institucionalizada. Desafortunadamente, en nuestro entorno inmediato no se observan indicadores significativos en este sentido.
En mi opinión, aquí RRV señala el punto crucial: lo necesario para una reorientación de Izquierda Unida no serían buenas palabras sino hechos concretos, que se plasmen en una “procedimentalidad adecuada”: que el que acepte la invitación a un proceso de refundación o se decida a colaborar con IU sepa cuáles son las reglas, tenga acceso a la información, pueda hablar en pie de igualdad, participe realmente en las decisiones, sea capaz de controlar que luego se cumplen, etc.
[Comentario de ceronegativo: Esto me parece algo tonto. Es altamente deseable que se consume esa “procedimentalidad adecuada”, pero pensar que sólo con eso los movimientos sociales se acercarán a este nuestro "interfaz participativo"
es un poco infantiloide, para empezar por su propia diversidad y en segundo por las rencillas no políticas que todos sabemos que existen en un mundo taaaaaaan pequeño, donde todo el mundo es "ex-" de algo o tiene cuentas pendientes desde 1939.
Una preguntita ¿en la arcadia feliz de la IU fundacional en la que participaba Raimundo Viejo Viñas se daba esa “procedimentalidad adecuada”? y si es así ¿porque no acudieron los mm.ss. en manadas?]
(XI) La segunda modalidad con la que producir un interfaz representativo sigue la dirección opuesta a la anterior y parte de abajo, pero no para ir hacia arriba, sino para difundirse horizontalmente de acuerdo con el principio federal. Aunque de manera incipiente y a todas luces insuficiente, el zapatismo ha avanzado algunas ideas estratégicas importantes por medio de sus apotegmas “abajo a la izquierda”, “caminar preguntando” y otros, su ejemplo práctico resulta todavía insuficiente en los contextos de las sociedades postfordistas. En la lógica categorial del eje vertical la legitimidad indudable que se gana de partir desde abajo y en ruptura desobediente con el poder soberano se expone a un pronto agotamiento si se insiste en repetir las fórmulas del pasado (desde el partido obrero de masas a la organización ideológica de vanguardia).
No tengo muy claro en qué sentido esta segunda modalidad sigue una dirección opuesta a la anterior; pues da por hecho que los partidos están arriba y los movimientos abajo, lo cual es cierto en algunas situaciones pero no en otras.
Por otro lado, creo que hay mucha tela que cortar respecto a “las fórmulas del pasado”. El “partido obrero de masas” fue una creación histórica de la clase trabajadora, que a través de este arma organizativa no sólo pudo acceder a la vida político-parlamentaria, sino desarrollar todo un tejido social formado por periódicos, escuelas populares, clubes deportivos, bibliotecas, etc. Por supuesto, no se trata de repetir mecánicamente viejos modelos, pero tampoco de dar la espalda al pasado tan alegremente (actitudes ambas que, desafortunadamente, se estilan mucho en IU). Yo creo que hay cosas que aprender del “partido obrero de masas”, que en muchos sentidos era más democrático y más abierto que los partidos actuales. Ello implica tomarse en serio también dos cosas: la “ley de hierro de las oligarquías” comentada más arriba y los cambios en la estructura de clase y en la sociedad civil a lo largo de todo un siglo. Probablemente ahora no sea necesario ni deseable que todo ese tejido social caiga bajo el patrocinio de un partido, pero sí puede ser interesante que se produzcan sinergias y formas de colaboración entre los partidos y los colectivos sociales para desarrollar -por ejemplo- centros sociales, librerías, cooperativas o redes de apoyo mutuo a nivel de base.
[Comentario de ceronegativo: Es muy posmoderno tirar alegremente todo lo construido durante siglos de lucha a la basura sin alternativa clara, auque eso no quiera decir que la casa no requiera reformas y gordas.]
(XII) Desafortunadamente, esto es algo que no parecen tener muy claro todavía los activistas de las organizaciones que aspiran a construir el interfaz representativo desde la política del movimiento. La matriz leninista de organizaciones tan variadas como la neotrotskista Izquierda Anticapitalista o los partidos independentistas que habitan algunos proyectos innovadores como las CUP constituye a día de hoy el principal impedimento para la producción del interfaz representativo. El cambio gramatical de nuestros días pasa por hacer definitivo el Good bye Lenin! y no por la explotación de la legitimidad que nace en la desobediencia con fines partidistas. La razón para ello es, si se quiere, paradójicamente leninista: el modelo consistente en transponer la organización fabril al partido de masas que tan bien funcionó durante el fordismo ya no está operativo en el mundo de hoy.
Intuyo que RRV lleva algo de razón en su crítica a la “matriz leninista”, aunque nuevamente me parece un tema escurridizo cuya complejidad exigiría más y mejores argumentos. En realidad, creo que algunos aspectos del leninismo (como su concepción político-organizativa del partido) empezaron a fallar mucho antes, precisamente en el contexto fordista al que se refiere RRV, y otros (como la experiencia de los soviets) todavía pueden servirnos como fuente de inspiración. Así que, en lugar de con un “adiós”, yo despediría a Lenin con un “hasta luego”.
[Comentario de ceronegativo: A ver ¿cómo es la fábrica hoy, en el postfordismo? si en Partido tiene que seguir la estructura de la fábrica ¿porque tenemos una estructura fordista?. No es Good bye Lenin! es Hello Lenin!]
¿Refundar lo irrefundable?
(XIII) Tras años de broncas, expulsiones y sectarismo, parece que IU se anima a salir por fin de su universo cainita y se dirige de nuevo a la sociedad. La propuesta sería enormemente esperanzadora de no tratarse de la enésima mutación de un mismo conjunto de problemas sin resolver. Y es que a juzgar por documentos e intervenciones, IU se encuentra lejos de configurarse como el interfaz representativo del movimiento que necesitamos. Antes bien, su “refundación” apunta más bien al agotamiento de un modelo abortado (el “movimiento político y social”) y a la necesidad oxigenar una organización exhausta por su propia ineficacia. He aquí algunas razones para el escepticismo:
Una descripción sin concesiones que, sin embargo, no puede decirse que esté alejada de la realidad. No obstante, no queda claro si el modelo de “movimiento político y social” es un modelo “agotado” o “abortado”, y de eso depende que saquemos una u otra conclusión: que lo hemos puesto en práctica pero no ha funcionado; o que nunca lo hemos llegado a poner en práctica, por lo quizás pueda funcionar.
[Comentario de Hugo: Creo que aquí hay un error profundo que RRV comparte con muchos de los "escépticos" que viven fuera de IU como de los inmovilistas que hay en IU (muchos de los cuales también adoptan el disfraz de escépticos). Se trata de pensar que el proyecto es un proyecto de refundación de IU y no una propuesta que hace IU de refundación de la izquierda política. Son dos cosas muy distintas y se afrontan de forma distinta. RRV toma el documento interno (la guía que se aprobó en el Consejo Político Federal) que hace referencia a qué debe impulsar IU y a cómo lo debemos incorporar a nivel interno. Esto último es absolutamente accesorio a la refundación: que nos demos un canal orgánico para que IU se vincule totalmente con la refundación de la izquierda puede ser discutido desde un punto de vista técnico por todo el mundo o político por militantes de IU, pero no es demasiado sustancial. Lo que sí es sustancial es la propuesta que hace a la izquierda social de refundación de la izquierda política: ésta está expresada en los foros y talleres y en el llamamiento para la refundación de la izquierda que, oportunamente, es silenciado por RRV. Si lo que hace IU es una propuesta al conjunto de la izquierda social de refundación de la izquierda política, no puede hacer una propuesta demasiado cerrada, sino tremendamente abierta para que juntos diseñemos una nueva fuerza política en un proceso compartido. Lo único que debe hacer IU es presentar una propuesta de itinerario (los foros y talleres, por ejemplo), participar en él en pie de igualdad con el conjunto de la izquierda y comprometerse a aceptar el resultado de tal proceso.]
(XIV) 1. Un discurso ajeno a los cambios del mundo de hoy. A pesar de que en la última década se ha formulado un complejo y rico programa, IU no parece acusar recibo y se sigue moviendo en los márgenes conceptuales e identitarios de la llamada “izquierda transformadora”: la defensa (y no el rechazo) del trabajo, el feminismo de género (y no de su superación), la economía del crecimiento (in)sostenible y el industrialismo productivista, la relación con las tecnologías del (impresentable) canon digital, un republicanismo historicista y desconocedor de su propia teoría, el federalismo simétrico (EUiA frente a ICV), así como un largo etcétera que demuestra que IU sigue anclada en la programática obsoleta de siglo pasado.
RRV empieza a pasar lista, pero no me convence.
(1) El trabajo y su relación con los trabajadores es un asunto complicado y ambivalente: por un lado es un mecanismo de explotación, por el otro es la principal fuente de renta para la mayor parte de la población; por un lado, puede ser una actividad totalmente alienante, por el otro, puede suministrar identidades y alimentar la autoestima. Creo que hay que ser crítico con la ideología del trabajo y soy un entusiasta defensor de medidas como la Renta Básica, pero no creo que invitar a los cuatro millones de parados que hay en nuestro país, o a las muchas mujeres que han encontrado en el trabajo asalariado una base material y simbólica para escapar a la dominación de sus maridos, a “rechazar el trabajo” constituya una política prometedora.
(2) No entiendo a qué se refiere con “feminismo de género”.
(3) Acepto la crítica a la ideología desarrollista que todavía impera implícitamente en IU, a pesar de los muchos avances que ha habido -en el discurso y en la práctica- y de las muchas voces ecologistas que se escuchan en su interior.
(4) RRV se equivoca en su referencia concreta al canon digital, pues el apoyo del grupo parlamentario de IU no coincidía con el programa de IU, pero puede llevar algo de razón en la acusación general. En todo caso, lo que hay, a día de hoy, alrededor de este tema es más bien la confusión y el desconocimiento de este asunto (reconocida honestamente por los propios dirigentes), así como la simpatía que han brindado a IU algunos artistas alineados con la SGAE. Esto demuestra que en algunos temas, cuando se “mete la pata” se debe al desconocimiento de todos los aspectos del problema y de las posibles alternativas, algo que podría arreglarse si se crearan cauces de colaboración para aprovechar la inteligencia colectiva de los movimientos sociales (y si las personas vinculadas a estos movimientos los transitaran). Además, lo que en principio es una situación incómoda para IU, situada entre quienes defendemos la propiedad intelectual como un bien común y quienes insisten en los derechos de los creadores, podría transformarse en una situación privilegiada para poner en contacto a ambos polos y buscar formas que satisfagan, en la medida de lo posible, los derechos que ambos defienden.
(5) El suspenso en republicanismo tampoco termino de entenderlo, a no ser que se refiera a un énfasis excesivo en la memoria republicana, en detrimento de los valores republicanos.
(6) Tampoco termino de entender la referencia al federalismo, y ya adelanto que no soy muy avezado en estos temas, pero no me parece mal que haya simetría en los aspectos importantes (igualdad de derechos y deberes, por ejemplo) en la relación federal que se establece entre las distintas partes.
En resumen, si estas fueran todas las razones, no creo que fueran para tanto, y más bien deberían ser un acicate para que gente como RRV se acercara al proceso de refundación para intentar convencernos de que, efectivamente, no hemos cambiado el calendario de siglo.
[Comentario de Hugo: Es curioso. En muchos de los puntos que critica RRV que yo sepa IU no tiene una posición “oficial”, aunque se puedan percibir posiciones hegemónicas. Digo que es curioso porque esa ausencia de posición oficial es el resultado de no querer imponer presupuestos ideológicos para preservar la pluralidad: en algunos casos, de hecho, no es necesario una coincidencia de fondo para realizar una propuesta común, como en el caso del feminismo que comentaré abajo.
(1)No está nada claro que IU apueste por la defensa del trabajo (en el sentido en el que lo dice RRV. La cuestión es compleja, como dice Jorge, pero, de hecho IU incorpora la propuesta de Renta de Ciudadanía que, efectivamente, se contrapone a la defensa del trabajo: es verdad que hay ciertas resistencias (quizás sí, fruto de la inercia o de la asunción ideológica de la positividad del trabajo), pero, por ejemplo, forma parte del programa electoral de IU en las últimas generales, lo que indica que hay un cambio de mirada hacia el trabajo. En todo caso, sería una de las cuestiones a debatir en el marco de la refundación (¿o es irrenunciable la visión de RRV del rechazo al trabajo y punto?)
(2)En otro punto RRV critica la ausencia de compromisos con la paridad; pues bien tanto desde el feminismo de la diferencia como desde el feminismo de la igualdad (creo que es ése el debate en el que dice que en IU es hegemónico el feminismo de la diferencia -de género- y no el de la igualdad -superación del género-) se defiende esa paridad: el feminismo en IU (aún si fuera el de la diferencia el que es hegemónico) defiende la estricta paridad (que no se produce por las resistencias machistas, no por el modelo de feminismo que tenemos, así que, desde unos presupuestos o desde los otros tenemos un largo trecho que recorrer juntos de reivindicaciones feministas.
(3) Tampoco hay una posición de defensa del crecimiento, aunque sí, en general, de pasar de una economía de servicios a dar más peso a la industria. No tengo una posición muy clara sobre el crecimiento, aunque tiendo a creer que es un debate que desvía el punto de mirada (la cuestión es ¿qué modelo de economía y para qué objetivos? uno de los objetivos es la pervivencia del planeta, pero desde luego el (de)crecimiento no es un fin en sí mismo). De nuevo es una de las cuestiones que debería de aparecer en un proceso de refundación de la izquierda política.
(5) Posiblemente no hayamos sido capaces de transmitir que ponemos el énfasis en algo llamado III República y que es el nombre que damos a un modelo político distinto en cuanto a democracia radical, no sólo en la jefatura del estado; pero no creo que hayamos errado en explicar que nuestro republicanismo no es meramente nostálgico (aunque reconozcamos nuestras raíces en los proyectos republicanos).]
[Comentario de ceronegativo: Lo siento, por aquí no paso, creo que el que tiene un "un discurso ajeno a los cambios del mundo de hoy" es Raimundo Viejo Viñas más que IU. Quizás en los ámbitos de discusión de teoría político, social y filosófico en los que se mueva Raimundo Viejo Viñas las taras de IU que enumera sean el pan nuestro de cada día de las charlas de café, junto con el temporal y el fútbol, no digo que no, pero aquí Raimundo Viejo Viñas peca algo (¡¡mucho!!) del “leninismo” hipervanguardista que criticaba antes. ¿Con ese retablo quiere construir un "interfase participativo"
que aune a los movimientos sociales realmente existentes? La potencialidad de IU es precisamente apartar (un poco) el tarro de las esencias y centrarnos en lo que une, en lo concreto, en el programa y no en condenar el "feminismo de género" frente al "feminismo de superación" (sean cuales sean las diferencias) cuando seguro que podrían caminar juntos mucho tiempo. IU no puede ser un lugar de programas máximos, o peor aún, donde se vaya en pos de la última moda académica para ser los más modernos del claustro.]
(XV) 2. Un modelo organizativo centralista basado en la hegemonía, la unidad y las grandes estructuras profesionalizadas del gobierno representativo. Contrariamente a lo que piensa IU (y muchos otros), la fragmentación ideológica y organizativa no es un problema, sino una riqueza, el síntoma del decrecimiento político. Sin embargo, IU persiste en operar dentro de un marco monista (el mito de la “unidad de la izquierda”) aspirando (en vano) a encuadrar el pluralismo del movimiento en una organización centralizada.
Así como comparto que las “grandes [cada vez menos, de todas formas] estructuras profesionalizadas” representan un grave problema, no tengo claro en qué sentido es IU una organización excesivamente centralista (es más, pienso que es algo falso a la luz, por ejemplo, de la política seguida por Ezker Batua o el apoyo de EUiA al tripartito catalán).
Que la “fragmentación ideológica y organizativa no sea un problema sino una riqueza” me parece una afirmación bastante gratuita. Respecto a la fragmentación ideológica, no creo que sea ningún problema que exista una diversidad ideológica (o identitaria) en la izquierda o en Izquierda Unida, y lo importante es que coincidamos en el programa, en las cosas concretas por las que luchamos. Esa era una idea fundacional de IU, posiblemente sólo una idea, pero una buena idea. Sin embargo, cuando la fragmentación ideológica implica que hablemos lenguajes tan distintos que impiden la comunicación o nos conduce a enfrentamientos estériles, creo se convierte en un obstáculo y es deseable que hagamos un esfuerzo por buscar las cosas en común para entendernos y no perder el tiempo.
Respecto a la fragmentación organizativa, más de lo mismo. Es un hecho aceptado que en los países con un movimiento sindical centralizado en una única confederación los trabajadores disfrutan de mejores condiciones laborales y sociales que en aquéllos otros donde el movimiento sindical está dividido por cuestiones ideológicas, étnico-religiosas o profesionales. No es un caso aislado: supongo que los grupos ecologistas españoles también vieron las ventajas de la unidad organizativa cuando decidieron formar Ecologistas en Acción. Por supuesto, en otros movimientos (por ejemplo, el feminismo, el movimiento estudiantil o el movimiento okupa) puede ser deseable la existencia de una multitud de pequeños colectivos que se coordinen puntualmente. Pero lo que se combate no es eso, sino que esas muchas (o pocas) organizaciones se ignoren mutuamente, recelen unas de otras o -en el peor de los casos- no se puedan ni ver.
De todos modos, discutir metafísicamente acerca de si es mejor la unidad o la diversidad no creo que tenga mucho sentido: la cuestión es que hay una fragmentación real (con algunas cosas buenas y otras -más, en mi opinión- malas), pero la pretensión de IU no es encuadrarla en una organización centralizada, sino contribuir a articular esa fragmentación de modo que, sin menoscabo de su diversidad constituyente, facilite el debate político, el intercambio de ideas, la complicidad militante, las sinergias activistas o la unidad de acción. Algo bastante sensato.
[Comentario de Hugo: Tampoco entiendo eso de que hay exceso de centralismo en lo organizativo. En algunos sectores (transversales a nivel interno) hay un exceso de centralismo en la propuesta política; y para esos sectores otros somos excesivamente poco centralistas (supongo que no usarían esas palabras), pero eso muestra que efectivamente tenemos pluralidad política.
Comparto la apelación a la unidad en el sentido de unidad de acción de las izquierdas (transformadoras, alternativas, anticapitalistas, socialistas,… úsese el adjetivo que se quiera, dado que de adjetivos discutimos a veces: yo suelo decir “a la izquierda de la post-socialdemocracia”, pero no me voy a batir en duelo por ello).
Por lo demás, insisto: IU no propone que venga todo dios a IU en la refundación de IU, sino que propone que nos encontremos en la refundación de la izquierda política. No creo que sea una diferencia retórica, sino esencial. Y en esa izquierda política, por supuesto, la pluralidad es una riqueza, pero la dispersión e incluso el enfrentamiento es un ejercicio estéril que sólo beneficia al poder político y económico.]
[Comentario de ceronegativo:Muhahahahahaha (es la risa malvada de super-villano, me la enseñó Javi) Lo siento, lo de "modelo organizativo centralista" como problema de IU me parece un chiste de Eugenio: "saben aquel que diu que IU tiene modelo organizativo centralista" (Risas). Si hubiera dicho "IU es un puto reino de taifas, una gallina sin cabeza, donde cada uno hace lo que le da la más absoluta gana y cada asamblea de barrio no sabe que hace la de al lado" habría dicho "Coño, lo ha clavado, un poco crudo pero tiene razón", en fin...
Todavía no he acabado de leerlo, así que espero impaciente como va conjugar el "interfase representativo" único con la "fragmentación organizativa" ¿o es que serán “interfase representativo” plurales y fragmentados? ]
(XVI) Como si todavía estuviese en vigor la fábrica fordista, IU sigue enfrascada en la idea de que es posible recomponer un centro de coordinación y decisión bajo su liderazgo (el del PCE). Lejos de haber entendido que la lógica de la representación opera desde la ley electoral (que IU no podrá cambiar) y que, por ello mismo, la unidad sólo se ha de formular en los términos tácticos de obtener los mejores resultados, IU se empecina en articularse como un proyecto homogéneo y homogeneizador sobre un territorio que no lo es.
Sin duda, uno de los problemas de IU (y del PCE) ha sido la articulación de la pluralidad de Izquierda Unida, algo que bajo mi punto de vista está directamente unido con el déficit de democracia interna (tanto de normas procedimentales como de cultura política). Eso ha provocado que a lo largo del tiempo se hayan producido salidas a izquierda y derecha, y -lo que quizás es más importante- que muchas personas hayan abandonado silenciosamente el barco. Pero de ahí a que “IU se empecina en articularse como un proyecto homogéneo y homogeneizador” hay una enorme distancia que no creo que responda a la realidad.
[Comentario de Hugo: Creo que mucha gente mitifica el peso y la unidad del PCE dentro de IU. Como dice Jorge IU no ha sabido gestionar su pluralidad, pero el PCE muchas veces ha funcionado como chivo expiatorio, cuando (desde fuera) a veces da la impresión de que el PCE tiene poco funcionamiento orgánico y que hay más de franquicia (gente que habla “en nombre del Partido”) que de peso real de una organización interna. En muchos casos los choques son entre gente que milita en el PCE; en otros somos considerados como del PCE gente que no militamos en el partido y como “anti-PCE” gente que sí lo hace. Creo que hay mucho mito en torno al PCE, sobre todo por quienes le tienen un poco de fobia. Y este párrafo es un ejemplo.]
[Comentario de ceronegativo: Raimundo Viejo Viñas sigue desconociendo totalmente la realidad de IU. De todas formas es cierto que yo debo de ser muy poco posmoderno, creo que la unidad, y de mucha gente, es la forma de hacer cosas grandes (en cuanto a importantes), Raimundo Viejo Viñas parece que no opina igual y lo respeto, de hecho lo dijo en el párrafo (V) con ese rechazo a "las masas" y ese canto a "el gesto que nace de la siempre difícil conjunción de fortuna y virtu."]
(XVII) La propuesta de IU sigue guiada por la reductio ad unum, por la erradicación de la diversidad mediante la producción del consenso hegemónico. Como se apunta en su documento sobre la “convergencia” (noción que es todo un síntoma en sí misma) el pluralismo es sólo una fase temporal previa a la asimilación de la diversidad exterior. Incluso aunque haya gente participando ingenuamente en el proceso, su único objetivo es ampliar la hegemonía del PCE a un nuevo círculo concéntrico. Significativamente, no se plantea la disolución del hegemón de la izquierda española (el PCE) a fin de crear un interfaz donde cada activista sea libre e igual.
Aquí se profundiza en la idea anterior (el voraz apetito homogeneizador de IU), sacando punta a una expresión bastante neutral (”convergencia”) y desvelando el verdadero objetivo de toda esta farsa: ampliar la hegemonía del PCE. Creo nuevamente que de algunas medias verdades deduce una conclusión enteramente falsa.
El papel del PCE en IU es un tema importante y discutible. Desafortunadamente, en los últimos años la política hostil de la dirección de Gaspar Llamazares hacia el PCE ha provocado en éste un repliegue basado en la reafirmación identitaria, que ha bloqueado cualquier posibilidad de debate e incluso ha empeorado algunas cosas (me refiero, por ejemplo, a los aspectos relativos a la disciplina interna aprobados por el último Congreso del PCE). El PCE es la parte más importante de IU, y por eso es una parte importante del problema. Pero los debates PCE sí versus PCE no son aburridos hasta decir basta.
En mi opinión, la disolución del PCE podría haber sido la conclusión natural de un proceso de consolidación de IU, sobre todo teniendo en cuenta que, aunque no lo quisiera, estaba en una posición de dominio sobre el resto de colectivos y militantes por su dimensiones y por la ausencia de otros partidos que pudieran equilibrar la situación. Pero en las condiciones actuales, tras los avatares que ha vivido Izquierda Unida,no tengo nada claro que de haberse disuelto fuéramos a estar en una situación mucho mejor.
[Comentario de Hugo: Acabo de ver que el NPA y el MOC han sacado una nota que publica Izquierda Anticapitalista: "Por una convergencia de la izquierda anticapitalista y antiproductivista y la ecología radical" y no me siento invadid,o ni amenazado, ni hegemonizado, ni nada.
Convergencia es sólo "Acción y efecto de convergir." Y convergir: "1. Dicho de dos o más líneas: Dirigirse a unirse en un punto. 2. Dicho de los dictámenes, opiniones o ideas de dos o más personas: Concurrir al mismo fin." No pasa nada por apelar a la convergencia.]
[Comentario de ceronegativo:Más de lo mismo: prejuicios, manipulaciones y/o desconocimiento extremo de la realidad de IU]
(VXIII) 3. La participación entendida como plebiscito, no como procedimentalidad democrática. En las ocho páginas del documento Guía para la refundación de la izquierda no se dice nada sobre los procedimientos que han de guiar los espacios de interacción con el exterior. Un solo ejemplo: se hartan de hablar de acabar con la discriminación de la mujer, pero no concretan ni la paridad más elemental. Tampoco se brinda una sola indicación sobre los mecanismos de rendimiento de cuentas y responsabilidades. En buena lógica, participar en este proceso, incluso aunque se coincida con los contenidos ideológicos, es como firmar un cheque en blanco a una organización que ha demostrado -por activa y por pasiva- una incapacidad notable para interactuar con el movimiento fuera de relaciones de dominio (la hegemonía gramsciana mal entendida).
Estoy muy de acuerdo con la primera frase, y una buena parte de mi actividad dentro de IU en los últimos años la he dedicado a ese frente: radicalizar la democracia (lo que pasa por redefinirla en un sentido más exigente).
Y comparto su queja: a falta de reglas, las personas a las que estamos invitando desconocen a qué atenerse: para qué servirá su participación, cómo pueden asegurarse de que no se instrumentalizan, por qué medios pueden controlar el proceso, etc. Como atenuante, puede aducirse que la voluntad de quienes han diseñado el proceso ha sido dejar todo abierto y no cerrar nada antes de empezar; pero aunque no haya habido mala intención, el resultado (si no se corrige) puede ser la tiranía de la falta de reglas (que puede traducirse en el despotismo de las reglas de siempre).
[Comentario de Hugo: No creo que haya un exceso de plebiscito en IU: ojalá. Lo que hay es un exceso de democracia representativa. Pero los discursos (que conocemos todos) sí hablan de democracia participativa. Otra cosa es que (aquí sí) las inercias no hayan permitido que pasemos de los discursos a los hechos. Pero creo que los plebiscitos (sean elecciones internas, referendos, etc…) ayudan a la democratización, aunque no sean por sí mismos condición suficiente.
Más que exceso de democracia representativa lo que hay es un modelo representativo que a veces ni siquiera es tal. O sea, que aspirando a una democracia participativa (con ayuda de instrumentos plebiscitarios) a veces nos consolaría tener una buena democracia representativa]
(XIX) 4. El burocratismo sigue marcando por completo el funcionamiento de IU. Contrariamente a la apertura del proceso constituyente, de algo nuevo que exigen las circunstancias actuales, IU opta por un control administrativo del proceso (página 4 de su guía). En rigor, la “refundación” de IU propone los foros como espacios para detectar la realidad externa que se les ha escapado en los últimos lustros sin la menor intención de aplicarse las responsabilidades políticas derivadas de su intervención en todo este tiempo. Se trata de proyectar la organización hacia el exterior como una estrategia de diagnóstico, agenciamiento y captura de la sociedad que se mueve. Incapaz de afrontarse críticamente, IU ofrece tan sólo la mano tendida de la palabra huera, el procedimiento administrativo centralizado y la pluralidad inexistente de su interior.
Nuevamente, creo que RRV exagera y ve gigantes burocráticos donde sólo hay unos cuantos molinos destartalados (hechos, eso sí, con los materiales defectuosos de las correlaciones de fuerza, las inercias heredadas y la simple chapucería).
Yo creo que en IU hay dirigentes que plantean la refundación tal y como describe RRV (e incluso que estarían mucho más cómodos si ese proyecto se hubiera archivado en algún cajón), pero también hay militantes (y dirigentes) que deseamos otra cosa: foros con iniciativa propia, capaces de influir en la agenda de debate y de intervenir públicamente, de cara a desbordar el proceso y deshacer todo lo que esté “atado y bien atado”. Que salga una cosa u otra no sólo dependerá de la fuerza de los primeros para controlar burocráticamente el proceso, sino también de la audacia de los segundos para sacarle provecho y llevarlo a buen puerto.
(XX) 5. Nacionalismo español. Acorde con la lógica de la reductio ad unum, se sigue reconociendo “España” como referente nacional de la totalidad de la ciudadanía, sin alternativa para las subjetividades que reniegan de la identidad nacional(ista) española. Esto, que de por sí ya es problemático para la ciudadanía en su conjunto, lo es tanto más para sus bases potenciales (el rechazo a eso que se llama “España” aumenta exponencialmente hacia la izquierda). En lugar de reconocer que el espacio a representar es hoy una realidad segmentada, compleja y asimétrica (para la que un modelo confederal seguramente es la única y última oportunidad de articular su territorialidad), IU persiste en salvar “España” de su fracaso histórico como Estado nacional.
Lo cierto es que, si por algo ha habido críticas en los últimos años, ha sido por lo contrario: los devaneos (pragmáticos o entusiastas) de IU con el nacionalismo periférico. Reconozco que es un tema que me aburre y me apasiona al mismo tiempo, así que no sería capaz de zanjar todos los flecos en uno o dos párrafos. Pero, ¿qué tiene de malo hablar de “España” (que no lo tenga hablar de “Euskal Herria” o “Cataluña”)? ¿Por qué el confederalismo es una mejor solución que el federalismo para IU (que por cierto, tiene hoy bastantes rasgos de confederación chapucera)? ¿Qué tipos de asimetrías son deseables desde un punto de vista de izquierda (existe bastante asimetría en la relación de IU con EUiA y con el resto de sus federaciones, por ejemplo, y no me parece deseable)?
[Comentario de ceronegativo: Aquí la vuelve a clavar ¡Nacionalismo Español! un fiera ¿qué será lo siguiente? ¿Cuentas excesivamente saneadas? ¿Excesiva presencia mediática? ¿Exceso de mujeres en cargos políticos e institucionales? ¿Hiperactividad de las asambleas de base? ¿Media de edad de la militancia demasiado baja? ¿Exceso de formación? jajajaja. Vale, Raimundo Viejo Viñas no esta dentro de IU y alguna cosilla se le puede escapar, pero ¿no lee periódicos? ¿En que cueva forrada de carteles de mayo de 68 ha estado los 10 últimos años?]
(XXI) 6. IU sigue sin reconocer los efectos del neoliberalismo sobre la composición social del activismo (no sólo de clase, sino de género, origen, cultura, etc.). Su proyecto sigue (re)fundándose en la centralidad de la figura del trabajo asalariado estable, masculino, nacional, etc. En lugar de replantearse las estructuras de dominación que dice aspirar a combatir se decanta más bien por reproducirlas en su propia realidad organizativa. Sus planteamientos no rompen de manera explícita con las políticas conniventes de los grandes sindicatos, ni cuestionan los roles de género, el españolismo rampante, etc. Paradójicamente, aspiran a abrirse a un exterior donde esta crítica ya se ha realizado (muchas veces desde IU, contra IU y hacia fuera de IU). Tal es el acervo del movimiento.
En esto estoy de acuerdo, aunque moderaría la acusación. Izquierda Unida sigue centrada en determinadas figuras (como el trabajador estable, nacional y masculino) que han ocupado el centro de la política de izquierdas en las últimas décadas, y apenas han incorporado en los márgenes de su discurso y su práctica a otras figuras significativas: la juventud precaria, los migrantes, las mujeres, la cultura alternativa, etc. Hay que reconocer que se han dado algunos pasos (por ejemplo, en la feminización de la política o en la visibilidad LGTB), pero todavía queda mucho por recorrer.
No se trata, por supuesto, de dar la espalda a la figura tradicional mencionada, que sigue siendo cualitativa y cuantitativamente importante, sino de reconocer en el discurso y -sobre todo- aupar a los puestos, las listas y las responsabilidades a personas que representen esas otras formas de opresión y puedan contribuir a visibilizarlas en el discurso.
[Comentario de ceronegativo: Vale, esta es una crítica inteligente. Si escribe algo con propuestas (reales) para cambiar esto aplaudiré con las orejas, porque yo no tengo recetas.]
(XXII) Así las cosas, no parece que la refundación vaya a darnos muchas alegrías. Menos aún a servir para construir el interfaz representativo que urge a la política del movimiento. Mientras no se tomen en serio cuestiones como la disolución de los partidos dentro de IU, la procedimentalidad democrática, la aceptación de la disidencia, el principio federal, la autonomía social y demás factores intrínsecos a la producción del interfaz representativo, poco más cabe esperar que una pobre ampliación del círculo de la IU del PCE.
La conclusión de RRV parece lógica a la luz de la argumentación anterior, pero plantea un último interrogante: si no cabe esperar nada de este proceso (y tampoco se confía en otros parecidos) ¿cuál es la apuesta de RRV para lo que llama la “producción del interfaz representativo de la política del movimiento”?
Por lo dicho en el párrafo VII, cabe deducir que si rechaza uno de los polos del dilema (que el “interfaz representativo” parta de los partidos existentes), apuesta por el otro polo (que tal interfaz surja de los propios movimientos). Ciertamente, muchos dentro de Izquierda Unida veríamos esto como una opción más que deseable, pero desafortunadamente poco posible. RRV no explicita esta conclusión, y quizás no la comparta: podría pensar, con honestidad y realismo, que no ve solución al problema por ningún lado… ¡y prou!
El escepticismo, me temo, no es patrimonio de Izquierda Unida. Pero mientras tanto podemos compensar ese sano y razonado escepticismo con una moderada ilusión, arrimando el hombro o echando una mano a un proyecto con muchos defectos y limitaciones, con la suficiente prudencia para no quemarnos y la necesaria exigencia para que no nos tomen el pelo; con la esperanza de que, si no va a solucionar todos los problemas o a alumbrar una fuerza verdaderamente alternativa, por lo menos nos ayude a mejorar un poco las cosas en ese partido sin siglas que llamamos, a falta de otro término mejor, la izquierda.
[Comentario de ceronegativo: Resumiendo, como conclusión ya sabemos que "el interfaz representativo de la política del movimiento" :-o, es deseable, pero no va salir de IU. ¿De dónde entonces? porque en, digamos, treinta años el propio movimiento (suponiendo que sea una cosa única y homogénea) no ha podido parir "el interfaz representativo de la política del movimiento"
entonces ¿tiramos la toalla? ¿Damos deportivamente la mano al rival y nos vamos a casa? ¿O intentamos apoyar con todas las prudencias que se quieran a quién trata de hacer algo, por torpe que sea?]




Excepto en el tono de tu contestación (que es amable, educada y agradable -yo hubiera optado por algún improperio más dedicado a su lenguaje y su metodología-*) estoy de acuerdo en lo sustancial en todo lo que dices.
Unas reflexiones muy sensatas, ¡cómo se nota que formas parte de quien “conforma el verdero núcleo pensante en la actual dirección de IU”! ;-D Jurl, jurl…
*es coña, es coña: el tono también me parece el correcto.
[...] jamón se puede ganar en La Casa Roja. Si te ha gustado, [...]
(I) y (II) Nos olvidamos a veces de algunas cosas. IU no nació como MPS, sino como coalición electoral. Después se fraguó la idea de un Movimiento Político y Social. Es un concepto que teóricamente está por limar, pero que en la práctica es inédito. Poco a poco fue convirtiéndose en un partido de partidos e independientes hasta ahora, que es un partido en el que hay un partido grande, pero minoritario, algunos pequeños partidos, escasas corrientes organizadas y muchos independientes generalmente agrupados en familias. Más tarde retomaré esto.
También se le olvida a RRV que en aquella época los movimientos de desobediencia civil (singularmente los insumisos) recelaban de IU tanto como ahora sucede en los CSO. Y con una relación parecida: muchos militantes de IU éramos insumisos; como la manifestación de apoyo al Patio Maravillas estaba plagada de militantes de IU, aunque no nos identificáramos como tales. La desconfianza de los movimientos sociales emancipadores a las estructuras partidarias no viene de los vicios de los últimos años de IU, sino que tiene ya sus años (acaso tenga ciertas raíces en el 68).
Nota del editor: Dejo este comentario a modo de ejemplo, pero borro los otros diez que ha escrito hugo y que ya están incorporados al texto principal del post.
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: … o glosas de andar por casa a un artículo de Raimundo Viejo Viñas. Hace unos días apareció en la revista Diagonal un artículo de Raimundo Viejo Viñas (RRV, en adelante), en el que exponía diversas razones para el esce…
Con el resto, no añado una coma a lo que dice Jorge, así que, una vez hechos los deberes, me voy a partir un poco de queso a la espera del jamonaco.
Pues lo mejor del articulo es la segunda persona que sale en la foto, muy linda!
La pena va a ser que no es parte del artículo de RRV.
La idea de comentar el articulo así y generar un dialogo me parece muy buena, pero no tengo tiempo para participar aparte “del aporte” anterior.
Salut!
Hola a todxs,
Gracias a la indicación de nuestro común amigo, Pablo Iglesias Turrión, me acabo de mirar (aunque muy por encima) vuestro debate (fundamentalmente los comentarios que se hacen al hilo de mi propio texto).
Aprovecho así la ocasión para agradecer, en primer lugar, que mi texto haya servido para abrir un debate (para eso fue escrito) y que además sea un debate razonado y razonable (a diferencia de los delirios que suelen seguir a los post en indymedia y otros hilos de publicación abierta). En relación con esto último, por cierto, lamento no poder tener activo el hilo de debate de mi propio blog, pero es que después de unas cuantas desagradables experiencias con la extrema derecha (debidas a alguna cosa que publiqué sobre Ciutadans) malditas las ganas de tener que estar leyendo barbaridades para luego tener filtrarlas.
En segundo lugar, lamento no poder dedicar ahora el tiempo a debatir y responder a fondo lo que se ha apuntado. Las razones también aquí se derivarían en parte del propio marco deliberativo, ya que paradójicamente, a medida que las posiciones en los debates se aproximan, suele crecer la enfatización de las diferencias con los consiguientes riesgos de apertura del debate a las pasiones tristes.
Las otras dos partes de las razones para no entrar a fondo son, por una parte, mis propias condiciones laborales como profesor e investigador precario; y, por otra, tampoco quisiera negarlo, el esfuerzo adicional que me/nos supondría superar dialógicamente ciertas diferencias de gramática política (o de “jerga postmoderna” como se dice).
Sea como sea, y sin ánimo de concluir aquí de manera negativa, confío en que el debate no se dé por zanjado que y tengamos la suerte, antes que después, de saber construir los espacios deliberativos apropiados (más personales y menos cibernéticos, más interpretativos y menos simbólico-culturales, etc.). Vaya, pues, mi total disposición a participar en cualquier tipo de debate presencial, no sectario ni partidista y, como decíamos en otro lugar, “donde sean posibles las subordinadas”.
Un fuerte abrazo y gracias de nuevo por vuestro interés,
Mundo.
PS: quien tenga interés en contactarme virtualmente puede hacerlo por mail en raimundo.viejo.vinyes[at]gmail.com o, directa y permanentemente, en facebook (espacio que a mi modo de ver si reúne las condiciones de una deliberación no expuesta a las pasiones tristes de los hilos abiertos)
¿El comentario 7 se refiere a Reneses o a Luis Ángel Aguilar (que creo que es quien está a su lado)? Porque depende si cuenta o no la coronilla que hay a su izquierda es uno u el otro esa persona tan linda…
PS2: Disculpad si mi anterior comentario se presenta en exceso a la defensiva (no era en cualquier caso mi intención), pero quizás este ejemplo puede ilustrar bien las razones de mi prudencia:
“Excepto en el tono de tu contestación (que es amable, educada y agradable -yo hubiera optado por algún improperio más dedicado a su lenguaje y su metodología-*) estoy de acuerdo en lo sustancial en todo lo que dices.
Unas reflexiones muy sensatas, ¡cómo se nota que formas parte de quien “conforma el verdero núcleo pensante en la actual dirección de IU”! ;-D Jurl, jurl…
*es coña, es coña: el tono también me parece el correcto.”
Difícil deliberar conjuntamente en un lugar donde te adelantan que te podrían insultar por tu modo de hablar, ¿no os parece?
Lo dicho, encantado de debatir en otros espacios, bajo unas condiciones deliberativas auténticamente democráticas, ya que protegidas de las pasiones tristes.
Abrazos!
Mundo.
Hola, Mundo,
Encantado de conocerte personal-virtualmente. Una de las cosas malas que tienen los comentarios es que se escriben igual para los conocidos que para los desconocidos. A veces, la complicidad permite un tipo de ironía que no es comprensible entre desconocidos y puede sonar muy agresiva.
Conozco lo suficiente a Javi como para saber que efectivamente está de coña, que le cuesta más insultar a alguien que invitarse a una de sepia.
Así que te invito a sacar en algún momento tiempo para debatir y encontrarnos (o separarnos más) en el debate. De todas formas, ese debate no debe ser brillante, pues el jamón tiene que ser para mí.
Un saludo,
hugo
Mi contribución:
[Nota del editor: aquí venía lo que ya se ha incorporado al texto principal]
Comentario general al texto: Un texto pelín autojustificativo, a ratos inentendible y que las cosas interesantes que dice son la mayoría de sobra conocidas.
Comentario a la iniciativa: Genial iniciativa, muy enriquecedora ¿Cuándo es la próxima?
[...] través de Hugo, y con el anzuelo de trincar un jamón llego a Escepticismo de la inteligencia, esperanza de la voluntad…, entrada del estupendo blog colectivo La Casa Roja donde Jorge Espinoso comentaba un texto de [...]