Y en tu guitarra como en la de Woody
y en la de Woody como en la de Joe Strummer
venían escritas las instrucciones
para salir a pelear
Los Carradine, Billy Bragg
Descubrimos hace poco a Billy Bragg y ya se ha convertido en parte de nuestra banda sonora. El otoño pasado estuvo en Madrid y dio un concierto memorable: armado con su guitarra eléctrica y un vaso de té, fue capaz de levantar a toda la Galileo Galilei para berrear “Looking for another girl!”, entre bromas sobre la selección española y speechs políticos incendiarios. Ahora ya forma parte del hilo musical cotidiano, y aparece en nuestras conversaciones sobre política y embarazos, al encontrarnos con compañeros de la izquierda desperdigada en los piquetes sindicales, o mientras aguardamos el gran salto adelante. Por eso leer este artículo suyo sobre las movilizaciones estudiantiles resulta tan reconfortante (a diferencia de las ocurrencias que han escrito otros compañeros de viaje), y anima a recargar la batería “para salir a pelear”.
Los estudiantes en lucha: enseñando a la vieja guardia de la izquierda un par de cosas
Billy Bragg (Guardian, 14-12-2010)
Los estudiantes en lucha de este invierno del descontento son mis héroes. En lugar de darse por vencidos ante los políticos que han incumplido sus promesas sobre las tasas universitarias, se han puesto manos a la obra. Las manifestaciones y ocupaciones son el mejor antídoto contra el cínico mal genio escupido en los foros de internet contra cualquiera que se atreva a desafiar la idea de que el capitalismo de libre mercado es la repuesta a todos nuestros problemas.
La ubicuidad de los teléfonos móviles con cámara entre la gente joven ha convertido a cada activista en un reportero ciudadano, capaz de acceder a imágenes que refutan al instante las afirmaciones de las autoridades. Estos mismos aparatos permiten a los manifestantes comunicarse con la suficiente prontitud como para evitar ser acorralados por la policía y detenidos ilegalmente. Los estudiantes conocen sus derechos porque pueden googlearlos.
Se suponía que era la generación de los activistas-poco-aplicados [slacktivists], dispuesta a impedir que Simon Cowell [directivo de Sony-BMG y creador de Factor X] se haga con el número uno en las listas, pero incapaz de llevar las cosas más lejos. En vez de esto, han tomado la iniciativa, sin esperar a que el Partido Laborista o la TUC [la unión sindical] les digan lo que tienen que hacer, tejiendo sus propias complicidades en la sociedad, haciendo frente a los dolorosos recortes y exigiendo que quienes eluden impuestos compartan ese sufrimiento.
Por lo que veo, parecen decididos a evitar los recelos ideológicos que han arruinado a la izquierda británica durante tanto tiempo. Es la primera generación que tiene la oportunidad de crear una forma de socialismo no contaminada por el totalitarismo. Aquéllos de nosotros que luchamos contra los tories en los últimos años del siglo pasado deberíamos escuchar y aprender.
Extraído de: Guardian (y traducido libremente).


Primero los Carradine y ahora Billy Bragg. Gracias por estos descubrimientos musicales, Jorge.
Este tipo es un optimista
http://www.youtube.com/watch?v=W1Ib0-yKmoA&feature=related
La canción que enlazas, Javier, es en realidad de Woody Guthrie, que escribió en su guitarra: “this machine kills fascists”. Un optimista, sin duda.
Yo empecé a escuchar a Billy Bragg gracias a las canciones de los lunes (o “marxismo y rock”) que colgaba el blog amigo “einbahnstrasse”, antes de entrar a hibernar al más puro estilo LCR:
http://einbahnstrasse.wordpress.com/2009/02/01/cancion-del-lunes-billy-bragg/
Salgo de mi hibernación un momento para enviar un afectuoso saludo. Me alegra ver que Billy Bragg se escucha en LCR.
Pues sí, Einbahnstrasse anda muy parado. Me temo que la historia (en Egipto, en Libia, en Túnez, en Wisconsin) y las crisis me tienen un poco superado. Y una tesis que ando escribiendo. Y más cosas. De todo intentaré dar informe cuanto antes, aunque sea de forma espaciada.
El hecho de que no escriba no impide que siga leyendo y atento a los artículos que poneis aquí, of course.
Un abrazo,
Vicente.