June 14th, 2010 a las 11:37 am

Una casa de encuentro y reencuentro

casaEncuentro

Dice el refrán: “Si quieres llegar rápido, anda solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Las personas firmantes, afiliadas y afiliados de Izquierda Unida de Navarra/Nafarroako Ezker Batua, queremos caminar muy lejos. Y para eso también necesitamos que nuestra organización conserve su mejor bagaje. Queremos una mochila cargada de propuestas, rebeldía y sentido común. Y precisamos de más y diferentes ojos… otros enfoques, otras miradas.

Debemos dar la bienvenida, nunca provocar el adiós. Necesitamos una izquierda con grandes dosis de humanismo y amabilidad, una casa de encuentro y reencuentro. Una izquierda con capacidad de suma, capaz de trabajar desde la coincidencia en proyectos compartidos de cambio. Una izquierda que frente a la frase hueca y el concepto puro apueste por la complejidad de la realidad y la paciente visión del otro. Una izquierda que no es de adaptación, sino de transformación. Una izquierda navarra en construcción permanente, con la que contamos con mucha gente para hacerla posible, también con los que hasta hace un par de días eran nuestros compañeros y compañeras.

Quienes firmamos este texto también queremos mostrar nuestro afecto, respeto y solidaridad con Félix Taberna. Y denunciamos los intentos de censura ideológica que han intentado llevar a cabo algunas personas hacia quienes participan en la Plataforma Ciudadana por el cambio de izquierdas en Navarra, “No digas que no se puede”. Y por ahí no pasamos.

La casualidad hizo que el mismo día en que se publicaba la noticia de baja de militancia de quien ha sido el coordinador general de IUN durante los años más prósperos de su historia, también apareciera en este medio de comunicación una carta donde se intentaba encasillar la pluralidad de Izquierda Unida de Navarra y se criticaba a un sector de nuestra organización. El desprecio hacia el trabajo político de Félix Taberna iba implícito.

Pensamos que no se puede tolerar ninguna falta de respeto contra un compañero. Esas muestras de altanería y desdén dicen mucho sobre los “valores de izquierdas” de aquellos que las ejercen. Es urgente y necesario poner freno a esas actuaciones o las puertas abiertas de Izquierda Unida serán para salir y no para entrar. Las ideas siempre se sustentan en personas… si las personas se van, las ideas acaban por caer.

La historia y el devenir de IUN no se puede comprender sin la buena labor que Félix Taberna ejerció. Félix imprimió un estilo cercano, creíble y afable a nuestra organización… con maneras flexibles y principios sólidos. Ahora, ha decidido continuar la lucha por la utopía cotidiana desde el ámbito ciudadano. Su propósito es muy nítido: intentar orientar a la izquierda difusa en el cambio y sumar, gota a gota, una marea ciudadana que alcance ese cambio político y social. Obviamente, el mantenimiento de la afiliación es una cuestión de voluntad. Respetamos su decisión.

Nosotras y nosotras también creemos firmemente en la necesidad de reactivar a la izquierda y apostamos firmemente por un cambio de gobierno. Un cambio de contenidos y de prácticas públicas. Y vamos a trabajar por provocar mayorías sociales que se puedan traducir en nuevos escenarios políticos de progreso.

Tenemos memoria y recordamos otras oportunidades para provocar el cambio que fueron desaprovechadas. Fueron momentos de desencanto para la gente progresista y de izquierdas. Esperamos que ahora no sea así y que un cambio sin complejos sea posible. Ojala que desde otras formaciones políticas se haya llegado también a esta misma conclusión. Eso sí, nosotros no somos quienes para infligir penitencias y tratar de saldar cuentas.

En Izquierda Unida de Navarra estamos poniendo nuestro granito de arena a favor de ese cambio político y social; hemos planteado un proceso constituyente con otros, que hemos denominado Refundación. Los abajo firmantes queremos que esa Refundación repercuta en una suma de esfuerzos, desde el respeto y el reconocimiento mutuo. Y por esta razón, rechazamos viejas tácticas basadas en el purismo ideológico. Tampoco queremos dictados ni tutelas.

Hay oportunidades para la izquierda y el cambio, pero hace falta coraje y una actitud abierta ante la pluralidad de posiciones. Es necesario recuperar la capacidad de leer la realidad y actuar en consecuencia. Si sabemos promover un proyecto creíble y comprometido, estaremos ejerciendo las respuestas más adecuadas y recuperando nuestros mejores principios, valores e identidad. Ya lo dijo el poeta, “todo está por hacer y todo es posible”.

Firman este artículo: Javier Ruiz Aranguren, Jabo Dronda, Javi Villalobos, Miguel Arnedo, Miguel Bermejo, Luis Campos y Félix Martínez (habitantes de LA CASA ROJA) + 150 firmas más.

September 8th, 2008 a las 9:01 pm

Septiembritis

Se levanta uno, sorbe el café, se asoma a la ventana, observa el ir y venir de la gente madrugadora: Joseba, diligente comerciante, animando la calle con el sonido de su escoba; las jóvenes dependientas de ojos soñolientos de la panadería Arrasate, ya que todavía están en edad de trasnochar entre semana; el vendedor de cupones, asentado firmemente en su tiniebla; el repartidor de butano, Sísifo de las bombonas…

 

Observa uno ese trajín desde la ventana, mientras la conciencia recompone su laberinto de culpas y anhelos, mientras el ser regresa al cuerpo tras las navegaciones imprevisibles por el mundo liquido del soñar, y se alegra uno, en fin, de que la realidad se instaure en la mañana de modo tan perfecto y tan rotundo, de que la vida fluya de manera más o menos sensata, conforme a un equilibrio de apariencia absurda, aunque de esencia aterradoramente lógica. Se alegra uno, en definitiva, del espectáculo modesto y organizado de la rutina colectiva, del bullicio confuso de quienes inauguran la jornada, de quienes cada día reinventan su razón de estar en la vida.

 

Van incorporándose al escenario los ociosos que pasean con el periódico bajo el brazo, llega la furgoneta del repartidor de golosinas, cueva de Alí Babá para los niños, con chucherias multicolores, con juguetes que logran entretener durante un rato y que luego se rompen, como las ilusiones; o se tiran, como tantas otras cosas a lo largo del vivir; llega apurando su cigarro el camarero del Anttonenea; pasa con su carro chorreante el vendedor de la pescadería Lourdes, con su mercadería de plata agónica…

 

Se levanta uno, sorbe el café, se asoma a la ventana y observa el sereno y extraño fluir de la vida, las tareas de los atareados y los ocios de los ociosos, y da en creer que hay algo milagroso en ese caos amable de todas las mañanas, un portentoso mecanismo que activa de manera automática la realidad, el minucioso espejismo de la realidad, hasta que el café se acaba y se suma uno a ese espejismo.

July 25th, 2008 a las 2:13 am

Retorno a los Balcanes

Fue hace menos de diez años; la OTAN bombardeaba Yugoslavia y en España hubo movilizaciones de protesta. Algunos sacaron la pancarta de “No a la OTAN, No a Milosevic. Por la Paz en los Balcanes“. Reclamaban que la OTAN suspendiera incondicionalmente la intervención militar y Milosevic parará el genocidio. Un lindo ideal, irrealizable en su segunda parte sin la presión externa. Slobodan Milosevic demostró ser un experto en convertir cada negociación en un nuevo plazo para seguir (de)construyendo la Gran Serbia.

Pero no todas las protestas fueron tan medidamente equilibradas, también hubo otras personas que tomaron partido… y se mancharon. Algunas voces de Izquierda Unida saltaron a los medios de comunicación en defensa del Gobierno yugoslavo.  

En sus iniciales declaraciones, el que fuera coordinador general, Julio Anguita, puso en duda las imágenes de las deportaciones masivas y la limpieza étnica, calificándolas de supuesto montaje.

Más tarde, cuando intuyó que aquello era incuestionable, declaro con su peculiar estilo taimado: “Milosevic tiene el defecto de ser de izquierdas y por ello hay que acabar con el”. No obstante, tenía otros defectillos: ordenar disparar contra población indefensa, atentar contra el principio federal que inspiraba al Estado yugoslavo o alentar el rápido asentamiento de un capitalismo mafioso en Serbia. A pesar de todo ello, la posición oficial de Izquierda Unida en dicho conflicto fue de oposición a una OTAN que bombardeaba a uno de los suyos.  

Hace unos días se ha producido en Serbia la detención de Radovan Karadzic, tras más de diez años en busca y captura por la Justicia internacional. La detención se produjo pocos días después del relevo en la dirección de los servicios de información serbios, tras la elección del nuevo Gobierno pro-europeo.

Karadzic asedió Sarajevo, masacro Srebrenica y vació a Bosnia del 70% de su población musulmana y croata. “Ni cien mil muertos serían demasiados si el resultado fuera el advenimiento de la Gran Serbia”, remachaba Karadzic.

La detención ha sido una noticia histórica, que sin embargo no ha impactado demasiado a las gentes de Izquierda Unida como para merecer una nota de prensa o comentario. Quiero pensar que la vacación (que deriva de vacare; vacío) es la responsable del folio en blanco. Ojalá hayamos aprendido la lección, que la retrospectiva del fanstasma Karadzic y que este déjà vu a nuestros conflictos en los Balcanes haya provocado ciertos movimientos internos en la reordenación de la ética y conciencia colectiva.

July 1st, 2008 a las 12:57 pm

A remangarse

“La calle estaba llena de gente bailando, todos hombres. Estaban todos bailando a la vez detrás de sus propios gaiteros y tamborileros. Formaban una especie de club y todos vestían con blusas azules de trabajo y pañuelos rojos alrededor de sus cuellos y llevaban una gran pancarta con dos palos. La pancarta bailaba con ellos arriba y abajo a medida que fue rodeada por la muchedumbre.

- ¡Aúpa el vino!, ¡Aúpa los forasteros! - estaba pintado en la pancarta.

- ¿Dónde están los forasteros? -pregunto Robert Cohn.

- Nosotros somos los forasteros -dijo Bill”

                 Ernest Hemingway, “Fiesta, the sun also rises”

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La fiesta es una institución social, con una función central en todas las sociedades “felices” de la historia. Sociedades en las que la fiesta tiene no sólo una función catártica, sino a la vez una función iniciativa, e incluso una función que ayuda a la perdurabilidad del propio sistema. Y toda fiesta necesita una plaza, un lugar de encuentro, lugar de intercambio. Sitio simbólico por excelencia, pero también sitio del pueblo, que pertenece a todos y en el cual es posible encontrarse entre todos. Sitio del compromiso de lo cotidiano, pero también de lo festivo.

También aquí la fiesta necesita su ágora, tal y como nos explica Mario Gaviria y, el actual senador autonómico, Patxi Tuñon en su libro El espacio de la fiesta y la subversión; “¿Qué serian de los Sanfermines si no existiera el Casco Viejo de Pamplona?”. El Casco Viejo es la cuna de la fiesta. Los gigantes se pierden fuera de lo Viejo. A los borrachos les parecen demasiado anchas las calles, con demasiados coches. En el burgués Ensanche la música se disipa, suena de otra forma. El ruido alegre se convierte en molestia.

Ayer y hoy, el Casco Viejo es el lugar del humor, de la vivencia social y el ritual del caos. Así lo recuerda José Maria Iribarren en su libro Los Sanfermines; “Aún me parece ver a dos guasones de Tudela, con sus barbas de estopas, dos barbas abrahámicas, que les bajaban hasta el ombligo. Uno de ellos, sobre una mesa del Dena-Ona, abría sus brazos vociferando: ¡Ya estamos aquí los de la Ribera, los que venimos a sembrar remolacha con el sudor de nuestros callos! Aquí -señalando a su compañero- esta Justinín que se tragará la espada. ¡Pasen, pasen al interior!”

Ayer y hoy, la fiesta se reinventa en el Casco Viejo. A menos de una semana para el Txupinazo, en las estrechas calles de la Vieja Iruña se respira excitación; los escaparates se visten de blanco y rojo, los artistas callejeros tapan las esquinas, el colegio público San Francisco se convierte en una consigna gigante y lo que durante el resto del año fue una zapatería, ahora se prepara para dispensar kalimotxo.

Así palpita estos días lo Viejo. Aguardando a los toros, los feriantes, las pelotas de goma y el vino. Esperando a miles de forasteros que no saben que lo son.

April 19th, 2008 a las 1:10 pm

Rosario, buena cosecha

Rosario

El que firma estas palabras coincidió con Rosario Sánchez Mora en El Escorial, en uno de los Cursos de Verano organizado por la Fundación por la Europa de los Ciudadanos. El titulo, Republicanismo y democracia para el siglo XXI da una pista sobre el asunto que se trato durante aquellos calurosos días.

Hablamos de la República en su sentido más amplio (filosófico, ideológico, histórico) y tuvimos la suerte de contar con ilustres ponentes como Angel Bahamonde, Antoni Doménech o David Raventós. Sin embargo, aquel año se cumplía el 75 aniversario de la proclamación de la II Republica Española, así pues, la última jornada la dedicamos a la Memoria Republicana. Era algo ineludible.

Tuvimos el placer de contar con una testigo directo de aquella época; Rosario la Dinamitera. La ponente nos hablo de sus recuerdos sobre la República, la guerra y la dictadura, también de Miguel Hernández, de la prisión de Ventas o de cómo se las amaño para sobrevivir en el Madrid de la posguerra. Rosario tenía una memoria prodigiosa y conservaba sus recuerdos escribiéndolos en enormes cuadernos de anillas.

Al finalizar la charla, el director del Curso se aproximo a Rosario y le entrego el cheque que se les expide a todos los oradores por haber impartido la ponencia. Rosario Sánchez Mora comenzó a llorar mientras repetía con un hilillo de voz: -”¡es la primera vez que me pagan por ser republicana!”. Cuando pudo contener la emoción, secó sus lagrimas pasando un pañuelo por debajo de las gafas, se acercó a un chaval (un nuevo compañero de fatigas de la Asamblea de su distrito) y con una mirada pícara le susurró: -”toma mozo, guárdalo bien, esto para el Partido”

March 18th, 2008 a las 2:34 pm

Cambalache

Martín Dimas Abarrategui

Una bala perdida ha matado a Martín Dimas Abarrategui mientras tocaba su acordeón en la calle san antón. Martín llevaba cincuenta y nueve de sus setenta y un años apostado en la misma esquina, con el mismo instrumento, entonando los mismos tangos nostálgicos y arrastrados. Hubo épocas en las que algunas canciones era mejor ocultar, pero Martín, eternamente despistado, no lo sabía y el seguía entonando su físchia al vento entre miradas recelosas. El sólo vivía para su acordeón y era su acordeón el que le permitía vivir de las monedas arrojadas.

A los doce años apenas sabía un par de tangos y una milonga, pero con el tiempo, el repertorio se multiplicó, como se multiplicaron sus tempranas canas. El frío le procuró una gorra serrana que dificultó los constipados y ocultó su cabellera plateada. En realidad, Martín sabía pocas cosas del mundo fuera de los sonidos de su acordeón y de la música sureña. Pero a él le parecía que en esas letras había más filosofía de la vida de la que enseñaban en las aulas que él jamás pisó.

Con los años, Martín se hizo querer por transeúntes y comerciantes. Estudiantes, niños, enamorados y peregrinos despistados, todos le conocían como Martín, el tanguero de la calle san antón. Tan sólo en contadas ocasiones algún yonki de la vecina plaza san francisco, con más hambre que oído musical, arramplaba con las monedas de ese día. Pero el tanguero no se enteraba. Desde que Martín despegaba las primeras notas del acordeón se abstraía de tal manera de todo lo que le rodeaba que dejaba de oír los cláxones de los vehículos o el bullicio de los clientes de la panadería arrasate, se mojaba si llovía y era incapaz de saber si alguien le escuchaba en ese momento. Martín sólo vivía dentro del tango.

Por eso, esta mañana, cuando una bala perdida del robo de la droguería lópez atravesó su acordeón alojándose en su pecho, Martín estaba tan concentrado en “El mundo fue y será una porquería, yo lo sé…” que fue él, Martín Dimas Abarrategui, el tanguero de la calle san antón, el único que no se enteró que le habían matado, y muerto siguió cantando “…en el quinientos tres y en el dos mil también”.