December 20th, 2009 a las 1:11 am

El marxismo riguroso está de luto. Este año fallecieron tres de sus más brillantes exponentes: Peter Gowan, Giovanni Arrighi y Gerald Cohen. Ninguno de ellos saboreó la fama, al menos fuera de los círculos académicos o de la izquierda intelectual, ni alcanzó el estrellato mediático, pero los tres nos brindaron importantes claves para comprender mejor el mundo actual y los entresijos del capitalismo contemporáneo.
Peter Gowan fue uno de los más agudos analistas de la globalización. Continuar leyendo »
December 7th, 2009 a las 1:45 pm

“Conozco muy bien esa esquina. Paso casi todos los días por allí, Abascal con Bravo Murillo. Ésa es la boca de metro, la de Canal, que usamos mi hija y yo para ir al cole, que está a pocos metros. Al lado hay otro cole, a pocos pasos. También hay un parque muy frecuentado.
Conozco bien esa esquina donde el otro día la Guardia Civil mató a una mujer. Continuar leyendo »
December 1st, 2009 a las 12:58 pm
José Múgica, el Pepe, nuevo Presidente de Uruguay por el Frente Amplio.
Sobran las palabras de presentación o las notas al pie, tan sólo decir que hemos conocido el video gracias al blog de uno de esos militantes.
October 12th, 2009 a las 9:55 pm
¿Has tenido que soportar una manifestación de falangistas en tu ciudad? ¿Te ha ensordecido el ruido de los aviones sobrevolando Madrid? ¿Te importa un pimiento que España no celebre otras olimpiadas? Ahora tienes la oportunidad de desquitarte. El comité de festejos de La Casa Roja desea obsequiar a sus escasos lectores con una canción para celebrar el día de la Hispanidad.
Con la espontaneidad punk de sus inicios, La Polla Records resume lo que no se cansaron de decir antropólogos e historiadores en la segunda mitad del siglo XX: una nación es un invento. Esta es una conclusión incómoda para los patriotas de todo tipo, lo que hace más meritoria la actitud de este grupo y de otros que han seguido su estela (como los Lehendakaris Muertos y sus hits ETA, deja alguna discoteca o Gora España). Así que si le ha gustado, puede volver a escuchar esta canción el próximo Aberri Eguna.
Nota: Este post ha sido inspirado por la entrada del siempre interesante Kaneda (pero que conste que la canción se la he recomendado yo).
October 11th, 2009 a las 9:32 pm

Ayer a la noche fui a ver la segunda parte de Rec, o [·REC ]2. La primera la vi hace unos días en la tele y no me defraudó: una buena película de miedo, con su dosis de suspense y monstruosidades, en base a un argumento bastante original narrado a través de la cámara de uno de los personajes (un poco al estilo de El proyecto de la Bruja de Blair). Tras leer algunas críticas de la secuela iba prevenido, y tan sólo esperaba la resolución del enigma (¿qué diablos ocurría en aquella casa?), un poco más de sangre y algún que otro susto. Y vaya si los tuve (no remoloneo a la hora de reaccionar a los estímulos del séptimo arte: si hay que llorar, se llora; si hay que dar un salto, se da), aunque la explicación del origen del mal es un poco decepcionante. Afortunadamente, los directores tampoco se toman muy en serio y obsequian al espectador con un par de escenas paródicas, del tipo de un desalmado rompiendo la puerta del cuarto de baño donde se esconde su víctima o una niña endemoniada gritando improperios. Más allá de estos guiños, continúa siendo un recurso escalofriante (si uno acepta jugar el juego que propone cualquier película de miedo) mostrar cómo se les puede torcer una noche tranquila y cotidiana a unos personajes a los que, sin comerlo ni beberlo, visita el terror más despiadado.
De camino al cine pasé por la plaza nueva de mi barrio: la han puesto para embellecer el parking que han excavado debajo, no sé ni siquiera si tiene nombre. Dicen que mi barrio es el “pequeño Caribe” o el “Manhattan dominicano” de Madrid: uno de cada cuatro vecinos es migrante, la mayoría latinoamericanos. Así que no resulta extraño que hayan sido ellos, los jóvenes dominicanos con sus gorras del béisbol o los dominicanos más viejos que echan la partida en una mesita improvisada, quienes hayan alegrado con su presencia el gris encementado de la plaza. El camino al metro se hace más colorido a su paso por allí. A la salida del cine me encontré pinchada la rueda de mi bicicleta, así que bajé andando por Jerónima Llorente. En esa calle abundan los bares de copas y las salas de baile frecuentados por la comunidad latinoamericana del barrio. A la altura de uno de estos garitos vi mucha gente en la calle y pensé que el buen tiempo invitaba a seguir la fiesta bajo las estrellas, pero la gente estaba quieta y la música había desaparecido. Se trataba de una redada. Los policías estaban pidiendo la documentación, una por una, a todas las personas que había en el bar. “Quién se lo iba a imaginar, con lo tranquilos que estábamos aquí”. Cómo se les puede torcer la noche, sin comerlo ni beberlo, a algunas personas a este lado de la pantalla.
May 21st, 2009 a las 11:20 pm

Hace unos días falleció Mario Benedetti. Ayer, una pieza suya sirvió como colofón a un concurrido debate de la izquierda a la izquierda del PSOE. Y hoy empieza la campaña electoral. Mientras los olvidadizos azuzan el fantasma de la derecha, a la izquierda de Izquierda Unida proliferan opciones que, aunque muy minoritarias y desigualmente interesantes, revelan la fragmentación monthy-phytoniana de aquéllos que buscan cambiar el mundo de base. Y como hay que demostrar quién odia más a los romanos, se despiertan rencillas y avivan recelos. Es un buen momento, por tanto, para homenajear al poeta uruguayo recordando sus propias palabras:
“1. El obrero le dijo al militar progresista: “Buenas intenciones tal vez, pero serás mandón hasta la muerte”. El militar progresista le dijo al blanco nacionalista: “¿Querés que te sea franco? Tu reforma agraria cabe en una maceta”. El blanco nacionalista le dijo al Batllista: “Lo que pasa es que ustedes siempre se olvidan de la gente del Interior”. El batilista le dijo al demócrata cristiano: “Yo escribo dios con minúscula ¿y qué?” El demócrata cristiano le dijo al socialista: “Comprendo que seas ateo, pera jamás te perdonaré que no creas en la propiedad privada”. El socialista le dijo al anarco: “¿No se te ocurrió pensar por qué ustedes no han ganado nunca una revolución?” El anarco le dijo al trosco: “Son un grupúsculo de morondanga”. El trosco le dijo al foquista: “Estás condenado a la derrota porque te desvinculaste de las masas”. El foquista le dijo al bolche: “También ustedes tuvieron delatores”. El bolche le dijo al prochino: “Nosotros nos apoyamos en la clase obrera: ¿también en este nos van a llevar la contra?” Y así sucesivamente. “Apunten ¡fuego!, dijo el gorila acomodándose el quepis, y un camión recogió los cadáveres.
2. El batllista le dijo al blanco nacionalista: “Y bueno, hay que reconocer que ustedes han tenido a veces una actitud antimperialista que nos faltó a nosotros”. El blanco nacionalista le dijo al socialista: “Quizá a mí me falta tu obsesión por la justicia social”. El socialista le dijo al demócrata cristiano: “Yo creo que nuestras discrepancias acerca del cielo no tienen por qué entorpecer nuestras coincidencias sobre el suelo”. El demócrata cristiano le dijo al anarco: “¿Sabes qué rescato yo de tus tradiciones? Ese metejón que tienen ustedes por la libertad”. El anarco le dijo al prochino: “Pensándolo mejor no está mal que se abran las cien flores”. El prochino le dijo al bolche: “¿Qué te parece si hacemos una excepción y coincidimos en eso de la justicia social?” El bolche 1e dijo al trosco: “Ojalá fuera cierto lo de la revolución permanente”. El trosco le dijo al foquista: “¡Ustedes por lo menos se arriesgan, carajo!” El foquista 1e dijo al militar progresista: “No creo que ustedes, como institución, vayan alguna vez a estar del lado del pueblo. Pero puedo creer en vos como individuo”. El militar progresista le dijo al obrero: “Cuando suene aquello de Trabajadores del mundo uníos, ¿me hacés un lugarcito?” Y así sucesivamente. “Apunten” dijo el gorila acomodándose el quepis. Entonces los soldados le apuntaron a él. Por las dudas no gritó: “¡Fuego!” Se quitó el quepis, lo arrojó a la alcantarilla, y algo desconcertado se retiró a sus cuarteles de invierno.”
Mario Benedetti, “Oh quepis, quepis, qué mal me hiciste” en Con y sin nostalgia (1977).