June 2nd, 2009 a las 3:27 pm
La Audiencia Nacional ha condenado al alcalde de Puerto Real (IU) a pagar una multa de 6.840 euros por injurias graves al Rey.
Cayo Lara, por su parte, anuncia que escribirá al Rey pidiéndole que pague la multa.
Las declaraciones, de alto nivel político…
Barroso criticó la “condición deleznable” de Don Juan Carlos y de su padre, el conde Don Juan, al que calificó de “una persona de condición licenciosa, deplorable, deleznable, no menos licenciosa que la de su esposa”. También aludió a la “acostumbrada vinculación etílica” del rey y defendió que, “si algo había que aplicarle, sería la Ley de Extranjería”.
Y lo mejor de todo, en estos tiempos de opulencia y abundancia….
si la multa la paga el alcalde con su sueldo, la pagan todos los ciudadanos del pueblo.
si la multa la paga el Rey, la pagamos todos.
si la multa la paga IU, la pagamos todos los militantes de IU y, en buena medida, todos los ciudadanos con el dinero público que recibe IU por sus cargos institucionales.
Hay varias conclusiones posibles ante estos hechos, y no todas tienen que ver con el jodido monarca y la protección que le ampara.
Cada uno que saque la suya.
March 18th, 2009 a las 4:13 pm
Todos los que afirman saber mucho sobre blogs, webs, y demás puntoceros, coinciden en que la actualización permanente es la clave de la supervivencia. Más de 24 horas con el mismo contenido en la portada es algo insoportable, por lo visto, para los usuarios de la red.
Dicen los expertos -yo creo que todo esto lleva funcionando muy poco tiempo como para que nadie se atribuya la condición de experto- que un blog que no se actualiza regularmente es un blog destinado al fracaso. En ese sentido, esta humilde casa es una vergüenza para su especie y hemos sido objeto de alguna que otra llamada de atención por nuestra falta de constancia en la renovación de contenidos.
Esto lo que hay, señora. Entre el ritmo caribeño de unos, la actividad frenética de otros y la legítima aspiración (de todos) de hacer las cosas cómo y cuándo nos da la gana, esto no da mas de sí.
Sin embargo, a todos aquellos que creen que sería mejor cambiar de actitud o echar la persiana, me gustaría hablarles del bar de Manuela.
Manuela abrió su bar ya entrada en los cuarenta, “pa buscarse la vidilla” después de intensas vivencias personales que incluyen un ex marido aficionado a desayunar coñac, dos niñas preciosas y paseos por los juzgados cada cierto tiempo.
Y que nadie se equivoque con la foto, es una mujer atractiva que siempre está sonriendo y lleva las penas con la misma soltura que los vaqueros y la blusa: con mucho arte.
Manuela, al igual que nosotros, comenzó su empresa con ilusión y cumpliendo con los sacrificados horarios de la hostelería, pero enseguida decidió que era su bar el que tenía que adaptarse a ella y no al revés. Así, el bar de Manuela no tiene horario ni jornada, abre cuando llega ella y cierra cuando se va, y no hay más, porque “una tiene sus cosillas y no puede estar en tó“. Quizá este abierto, quizá no.
Sin embargo, y por alguna razón, esa incertidumbre hace que sea el bar más conocido y visitado del pequeño pueblo de Almería en que se ubica. Siempre que a un paisano le toca hacer de anfitrión pronuncia la misma frase: “vamos donde Manuela, a ver si está”
No creo que nosotros tengamos el éxito de esta mujer, pero me alegra pensar que hay gente que nos visita a pesar de no tener la seguridad de que va a haber alguien en casa. Asumiendo que igual estamos de cañas, en el bar de Manuela.
December 23rd, 2008 a las 8:36 pm

“Si no fuera por los demás, ¿qué sabríamos de nosotros mismos?” Juan Benet
Venía yo de jurar la Constitución cuando me encontré con un compañero/compañera (no es por usar lenguaje no sexista, es que no puedo asegurar si era macho o hembra), y la cosa fue más o menos así:
- El/Ella: ¿Qué pasa tío?
- Yo: Buenas tardes.
- El/Ella: Ya me conoces, ¿no?, del Consejo de…
- Yo: …Claro, claro (ni la más remota idea) ¿Cómo estás?
- El/Ella: Aquí, cagándome en la puta Navidad.
- Yo: Interesante actividad… yo he quedado con la familia para comer. Espero que no te hayas cagado por esta zona porque la cita es ahí mismo y no soy aficionado a la coprofagía.
- El/Ella: ¿A lo qué?
- Yo: Co-pro-fa-gía. Si me disculpas…..me están esperando.
- El/Ella: Vale tío, ¡Feliz falsedad!
- Yo: Buenas tardes.
Es Navidad. Lo habrán notado porque son muchos los indicios que año tras año nos van indicando que se acerca la fecha, aunque cada uno, no obstante, tiene los suyos. Operarios instalando bombillas en la calle, conocidos que te ofrecen lotería o escaparates decorados para la ocasión son algunos de los más usuales.
Yo, particularmente, tengo uno que es como la acidez del día después: no falla. Inalterable y previsible en igual medida, constituye un indicador infalible de que ya falta poco para comernos el turrón; y es que conforme van pasando los días de diciembre me voy encontrando con una serie de comentarios tan navideños como el Belén, o más, si a la extensión de la práctica nos referimos.
Así, habrá quien nos recuerde que todo esto no es más que una expresión consumista, un baluarte más del sistema capitalista que nos oprime. Otros, harán buena la frase de que los ateos son muy aburridos (siempre están hablando de Dios) y renegarán del niño Jesús, los pastorcitos y hasta del caganet, si hace falta. Habrá quienes resalten la hipocresía moral que supone ser amable y simpático con gente a la que el resto del año ni saludamos, y no faltará quien nos pregunte, haciendo gala de su ingenio y brillantez, si vamos a pasar las fiestas bien, o con la familia.
Y a mí plim, oigan. Cada uno escoge su manera de pasar estos días. Y el que los quiera pasar con el ceño fruncido está en su perfecto derecho, faltaría más. Tan solo quería dejar claro que ya me se la lección, por si alguno quiere ahorrarse la saliva y dejarme vivir.
Ya se que debería interrumpir a mi abuela cuando bendiga la mesa, explicándole que Dios no existe y que la Iglesia es muy poco cristiana. No debería regalar nada porque estamos bajo el yugo del consumismo y mucho menos tomar foi grass, porque torturan a los patos.
La cosa es que lo voy a hacer, mire usted. Y veré a amigos a los que sólo veo por estas fechas. Y daré abrazos a mansalva y me iré de copas en nochebuena. Y lo haré con mi familia porque a mí me encanta y a ellos también, y ya lo siento si la de ustedes se queda en casa jugando al monopoly.
Así que eso, buen rollito y menos dar el coñazo… ¡que es Navidad!
November 27th, 2008 a las 1:08 pm

En esta vida hay gente que ha tenido suerte y gente que no. Eso es un hecho. Algunos podemos publicar nuestras reflexiones en Internet y otros no saben si comerán mañana.
Pero las actitudes ante las realidades que a cada uno le toca vivir son más o menos universales. No hay quien me quite de la cabeza que el valiente es valiente, aquí y en Mogadiscio. El optimista lo es en igual medida tanto si nació en Kabul como en Nueva York y el cobarde, el egoísta o el victimista crónico, no necesitan de ningún contexto específico para desplegar tan lamentables caracteres.
En ocasiones, uno se encuentra con personajes que se instalan cómodamente en el rol de paria desfavorecido, gente con horchata en las venas en lugar de sangre, que tuvo la inmensa fortuna (o la enorme desgracia) de encontrar a quién le cuidara de forma perpetua, a costa de sufrimientos propios y ajenos.
Quien carece de audacia, de valor, de iniciativa y, esto es importante, de generosidad, no tiene mayor inconveniente en que las cosas le vayan mal, siempre y cuando consiga dar la suficiente pena como para que otros sacrifiquen lo que tienen por echarle una mano.
Cuando las cosas vienen mal dadas, hay quien se enjuga las lágrimas (para enjugarlas hay que llorar primero) y le echa huevos, quien se hunde y quien espera sentado a que le solucionen la papeleta.
Entre éstos últimos, los hay que no dan más de si y los hay que no dan porque es mucho mas cómodo dejar que otro lo de todo por mí, porque yo soy una víctima y tú eres un privilegiado lo suficientemente idiota como para creerte este discurso y, de paso, condenarme a la invalidez permanente que supone el no ser capaz de afrontar la puta vida tal y como viene, con sus miserias y sus virtudes, con alegría y con dolor.
Detrás de estos tipos siempre hay alguien que confunde la ayuda con la caridad, la solidaridad con el paternalismo y, en definitiva, la izquierda con la derecha.
Echar una mano a quién lo está pasando mal es un acto de nobleza; dejar que el que ha recibido nuestra ayuda se instale en la comodidad y en la dependencia es un acto contraproducente y destructivo.
El que lo da todo suele acabar odiando al mundo entero, quemado; el que sólo sabe pedir se encontrará inerme cuando se le acabe el chollo, sin las herramientas que todos necesitamos para sobrevivir y que el alma caritativa nunca le proporcionó.
Una estrategia equivocada, una actitud inútil que siempre acaba mal.
Así de claro.
November 1st, 2008 a las 1:37 pm
El otro día mantuve una amena conversación con una amiga que me llevó a una serie de dudas que con su permiso (el de ustedes y el de ella), paso a relatar.
El tema del día fue el practicadísimo arte del onanismo o, disimulen vuestras mercedes, la masturbación. Me reservaré, pues soy harto decoroso, los detalles de aquel entretenido diálogo. No obstante, era preciso ponerles en antecedentes antes de plantear la cuestión, pues fue así, en ese contexto, cuando me surgió la duda.
Me pregunté y me pregunto si es o no correcto que un caballero de noble alcurnia (como yo) o una señorita de buena familia (como ella), transmitan a su interlocutor que han dejado hacer a su mano tonta a raíz de un recuerdo, una imagen o lo que sea, de la persona a la que se dirigen.
Ya saben, lo de Krahe: una mano amena mi pene sostiene, pensando en Elena, pensando en Irene….

Y no me pregunto, que quede claro, si es correcto hacerlo. Me pregunto si es correcto decirlo con la misma naturalidad con la que se le alaba a alguien el buen gusto en el vestir o un nuevo corte de pelo.
Y no vayan a hacer trampas afirmando que depende de la situación, de la confianza o del tipo de relación que se tiene con la persona en cuestión. El sentido de la oportunidad es algo que viene de suyo en lo que se refiere a los inquilinos y visitantes de esta Casa.
La pregunta es en términos absolutos, ¿Es de mala educación decirle a alguien que se ha pensado en él o ella con los dedos, a la par que con la cabeza?, ¿Puede ser motivo de ofensa?, ¿Ha de aceptarse acaso como un halago?
Agradeciendo de antemano sus respuestas, les aclaro que sus comentarios serán procesados por INPALACARO, el grupo de Investigación Política Avanzada de La Casa Roja, que dirige el compañero Javier Ruiz Aranguren.
Nota: El presente post ha sido convenientemente redactado usando las dos manos.<-->
October 3rd, 2008 a las 11:17 am
Celdas. 8.966 celdas más, “preparadas para su uso doble si es preciso” , se pondrán en funcionamiento en la presente legislatura para hacer frente al espectacular incremento de la población reclusa en España, en palabras de la Secretaria General de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo. Y las que harán falta, en palabras de un servidor.
En la misma rueda de prensa, Mercedes, que es muy progre, afirmó que convendría “apostar por medidas alternativas a prisión en penas de corta duración y para personas que han cometido un único delito”. Si bien es cierto que en esta ocasión no acompañó su apuesta con datos porque era sólo eso, una apuesta, que presentó como solución coyuntural a un problema de hacinamiento y no como un cambio de orientación en materia de política penal y penitenciaria.
Una apuesta ganadora, en cualquier caso, ya que todos los estudios realizados demuestran que la tasa de reincidencia en personas sometidas a penas alternativas a prisión es muy inferior a la de aquellas que han estado entre rejas. El impacto que puede tener la cárcel para una persona que se encuentra en arenas movedizas es el de una plancha de acero sobre su cabeza. La hunde, irremediablemente, hasta el fondo.
Lamentablemente, mientras Mercedes apuesta, Zapatero legisla y el pueblo aplaude.
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