March 4th, 2008 a las 4:30 pm

Hace algunas semanas publicábamos un texto sobre aquellos que pretenden representarnos a todos mientras defienden intereses que no son los nuestros. Y es que vivimos en tiempos de ocultamiento en el que todo el mundo se avergüenza de ser lo que es: la derecha afirma ser de centro, el centro pretende ser la izquierda y algunos nacionalismos ocultan sus banderas en aras de unos votos que nunca conseguirían de otra manera. Por eso es de agradecer que haya instituciones que no se esconden, gente iluminada que destaca en la oscuridad de esta sociedad perdida y pecaminosa.
Que Monseñor Rouco sea el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal es, sin duda, una buena noticia. Frente a los incautos que pretendían el triunfo del llamado “sector moderado”, la victoria del Cardenal nos permite apreciar sin cortinas de humo la verdadera cara de la jerarquía católica. Algo, insisto, que es motivo de celebración en un contexto de mascarada general.
Este señor, que opina que el sexo es una aberración y que antepone la “ley divina” a la que emana de la voluntad popular, es el máximo representante de la Iglesia en España y todos sabemos lo que hay, sabemos a que atenernos. A partir de ahí que cada palo aguante su vela y responda por sus acciones. Estaría bien que los partidos clarificaran su postura en relación a los miles de millones de dinero público que gestionará el cardenal los próximos años.
Por lo demás, sólo queda solidarizarse con los miles de católicos que identifican su pensamiento religioso con algunos de los valores de la izquierda transformadora y que ven con desencanto a una jerarquía que no pueden elegir y con la que no se identifican.
February 9th, 2008 a las 2:52 pm
Como ya habrán advertido los lectores de esta Casa, cada vez estamos más cerca de eso que llaman Elecciones Generales. Un acontecimiento que suele llegar precedido de un espacio temporal en el que las distintas opciones políticas se esfuerzan por transmitir su proyecto y marcar diferencias con sus adversarios, lo que se conoce como Campaña Electoral. Sin embargo, este último fenómeno no se da por igual en todas las circunscripciones electorales. Aquellos que tenemos el privilegio de votar en la aldea Foral, asistiremos de nuevo a la campaña de El Discurso. Un único y omnipresente discurso que puede resumirse en defender los intereses de Navarra en Madrid y se presenta en varios formatos: el clásico, el guay… etc. Continuar leyendo »
February 4th, 2008 a las 9:28 am
Se me escapó, lo juro, no lo pude evitar. Se me escapó y me arrepentí al instante, lo que tardó la señora del chubasquero rojo en fulminarme con la mirada.
Hacíamos cola en la tienda de mi amigo Joaquín; la señora, mi vecina del quinto y un servidor. Yo escuchaba a ratos la conversación mientras decidía si me iba a llevar naranjas o mandarinas.
- ¡Eso no puede ser!
- Como te lo cuento. No sólo no me arregló los dientes sino que me cobró 250 euros por la chapuza
- ¿Y que vas a hacer?
- De momento ya he hablado con mi sobrino, que para eso es Foral. Pero mientras tanto ¿a mí quién me paga esto?
Entonces lo dije, a bocajarro. Me acordé de la subasta en que estamos inmersos, de los 400 euros, de los 200 y de los 3000. Me acordé de lo que se podría hacer con ese dinero en sanidad, en política de vivienda y educación infantil. Me acordé de Solbes, de ZP y de su familia. Me acordé de la Marquesa de Chorrapelada recibiendo un cheque por el nacimiento de su hijo, de los que pagaban un poco y no van a pagar nada y también de los que no pagan porque no les llega y van a seguir igual. Me acordé y lo dije, sin pensarlo o pensándolo mucho, no lo sé, pero lo dije:
- El PSOE, señora.
January 23rd, 2008 a las 11:26 pm
Con este nombre queda formalmente constituida una corriente de opinión que tiene como objetivo recuperar las señas de identidad de La Casa Roja.
Es preciso retomar aquellos tiempos en que mirábamos los planos de esta casa y en nuestros ojos se percibía el inconfundible destello del fervor revolucionario. Se trataba de hacer una casa roja, una casa que alimentara su chimenea con los restos de burgueses y tiranos. Sin embargo, no hay mas que ver los últimos escritos para darse cuenta de que aquél espíritu ha muerto. Entre la frivolidad irreverente de unos y el intimismo bucólico de otros, el destello revolucionario ha desaparecido de nuestros ojos dejando paso a un aspecto vidrioso, revelador de excesos y aburguesamiento.
Continuar leyendo »