José Múgica, el Pepe, nuevo Presidente de Uruguay por el Frente Amplio.
Sobran las palabras de presentación o las notas al pie, tan sólo decir que hemos conocido el video gracias al blog de uno de esos militantes.
José Múgica, el Pepe, nuevo Presidente de Uruguay por el Frente Amplio.
Sobran las palabras de presentación o las notas al pie, tan sólo decir que hemos conocido el video gracias al blog de uno de esos militantes.
¿Has tenido que soportar una manifestación de falangistas en tu ciudad? ¿Te ha ensordecido el ruido de los aviones sobrevolando Madrid? ¿Te importa un pimiento que España no celebre otras olimpiadas? Ahora tienes la oportunidad de desquitarte. El comité de festejos de La Casa Roja desea obsequiar a sus escasos lectores con una canción para celebrar el día de la Hispanidad.
Con la espontaneidad punk de sus inicios, La Polla Records resume lo que no se cansaron de decir antropólogos e historiadores en la segunda mitad del siglo XX: una nación es un invento. Esta es una conclusión incómoda para los patriotas de todo tipo, lo que hace más meritoria la actitud de este grupo y de otros que han seguido su estela (como los Lehendakaris Muertos y sus hits ETA, deja alguna discoteca o Gora España). Así que si le ha gustado, puede volver a escuchar esta canción el próximo Aberri Eguna.
Nota: Este post ha sido inspirado por la entrada del siempre interesante Kaneda (pero que conste que la canción se la he recomendado yo).

Ayer a la noche fui a ver la segunda parte de Rec, o [·REC ]2. La primera la vi hace unos días en la tele y no me defraudó: una buena película de miedo, con su dosis de suspense y monstruosidades, en base a un argumento bastante original narrado a través de la cámara de uno de los personajes (un poco al estilo de El proyecto de la Bruja de Blair). Tras leer algunas críticas de la secuela iba prevenido, y tan sólo esperaba la resolución del enigma (¿qué diablos ocurría en aquella casa?), un poco más de sangre y algún que otro susto. Y vaya si los tuve (no remoloneo a la hora de reaccionar a los estímulos del séptimo arte: si hay que llorar, se llora; si hay que dar un salto, se da), aunque la explicación del origen del mal es un poco decepcionante. Afortunadamente, los directores tampoco se toman muy en serio y obsequian al espectador con un par de escenas paródicas, del tipo de un desalmado rompiendo la puerta del cuarto de baño donde se esconde su víctima o una niña endemoniada gritando improperios. Más allá de estos guiños, continúa siendo un recurso escalofriante (si uno acepta jugar el juego que propone cualquier película de miedo) mostrar cómo se les puede torcer una noche tranquila y cotidiana a unos personajes a los que, sin comerlo ni beberlo, visita el terror más despiadado.
De camino al cine pasé por la plaza nueva de mi barrio: la han puesto para embellecer el parking que han excavado debajo, no sé ni siquiera si tiene nombre. Dicen que mi barrio es el “pequeño Caribe” o el “Manhattan dominicano” de Madrid: uno de cada cuatro vecinos es migrante, la mayoría latinoamericanos. Así que no resulta extraño que hayan sido ellos, los jóvenes dominicanos con sus gorras del béisbol o los dominicanos más viejos que echan la partida en una mesita improvisada, quienes hayan alegrado con su presencia el gris encementado de la plaza. El camino al metro se hace más colorido a su paso por allí. A la salida del cine me encontré pinchada la rueda de mi bicicleta, así que bajé andando por Jerónima Llorente. En esa calle abundan los bares de copas y las salas de baile frecuentados por la comunidad latinoamericana del barrio. A la altura de uno de estos garitos vi mucha gente en la calle y pensé que el buen tiempo invitaba a seguir la fiesta bajo las estrellas, pero la gente estaba quieta y la música había desaparecido. Se trataba de una redada. Los policías estaban pidiendo la documentación, una por una, a todas las personas que había en el bar. “Quién se lo iba a imaginar, con lo tranquilos que estábamos aquí”. Cómo se les puede torcer la noche, sin comerlo ni beberlo, a algunas personas a este lado de la pantalla.
Gracias a Juan Carlos Mestre por facilitarme el regreso veraniego e inaugurar la etapa otoñal de esta otra casa roja el primero de octubre. Me permito añadir en este espacio su poema La Casa Roja, Premio Nacional de Poesía 2009:
Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja. Una casa donde los cardenales negros sacrifican papagayos a la voz del diluvio. El diluvio tiene las barbas blancas como el sauce de la jurisprudencia un domingo de bodas. Los predicadores aman la tempestad y golpean con sus Biblias de nácar la erección de los guardiamarinas. Las familias beben alcohol, se santiguan, recolectan insectos. El niño de la lámina se masturba plácidamente con la transparencia. La rosa de Jericó huele a vainilla. Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja. Una casa cuya ilusión está llena de peces, el pez de San Pedro, la conciencia del delfín encerrada en el aro de la bahía desierta. Lorenzo de Médicis tenía una casa roja, las maniquís de Bizancio tenían una casa roja. Mi corazón es una casa roja con escamas de vidrio, mi corazón es la caseta de los bañistas cuya eternidad es breve como columna de lágrimas. El minotauro hace rodar sus ojos por el acantilado de las estrellas, la herida del anochecer hace su nido en la arena. Yo hablo con alas, yo hablo con humo de lo ardido y lava de diamante. La geometría bebe veneno, en el canto de los pájaros suena la armonía del baile de los muertos. En la casa roja hay una mesa blanca, en la mesa blanca hay una caja de plata con la nada del sábado. La intemperie gime contra los muros, la tristeza gime contra los mármoles. El profeta tuvo una casa de papiro a la orilla del lago, la muchacha del ghetto vivió en la casa de las preguntas. Mi mano izquierda luce un anillo de agua, en el camafeo de la supersticiosa brilla el mercurio de la temperatura. Lo que canto es lumbre, caballos lo que canto contra la aritmética y los números. Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja, una casa bajo el índice del cielo y el negro nenúfar de la amante devota. El muchacho con ojos de ebonita ama la enfermedad y el rubí de los reyes. Las mujeres hermosas sueñan con acuarelas, sueñan con garzas y volúmenes y súbitos prodigios sobre las alfombras de lana. Yo vivo extraviado entre dos rosas de sangre, la que tiñe la calamidad de impaciente belleza, la que tiñe la aurora con su astro eucarístico. Mi voluntad tiene la cólera del orfebre, mi capricho tiene el óxido de una frente de hierro. Nadie cruza los bosques malignos, nadie sobre la yerba de la muerte escucha el desconsolado discurso de las ceremonias asiduas. Yo veo el arco iris, yo veo la patria de los músicos y el olivo de los evangelios. Mi casa es una casa roja bajo la fibra de un rayo, mi casa es la visión y la beldad de una isla. Aquí cabe la gala del mandarín y la escrupulosa usura de las edades antiguas. Esta casa mira al norte hacia las lagunas de helechos, esta casa mira al sudeste azotada por el aliento de los que piden limosna.
Podéis leer éste y otros poemas en el muy interesante hogar virtual de Juan Carlos Mestre.
La oferta de estabilidad institucional realizada por el PNV al Gobierno Vasco de López es algo que me merece consideración. Cierto es que puede quedar como un brindis al sol, como una serpiente informativa de verano, como una añagaza, como un intento de desestabilizar pidiendo estabilidad…; en fin, se pueden prejuzgar muchas intenciones. Pero, a mí, lo que me merece reflexión es la versatilidad, ductilidad y moderación que ha demostrado el PNV. Este partido una vez perdido el gobierno vasco que detentó durante siempre, ha sabido situarse en el nuevo mapa político vasco realizando propuestas. Esa es la centralidad de un partido, desde la realidad del contexto coyuntural proponer acciones que puedan modificar el mapa. Eso no le quita para que otro día celebre un acto de desagravio a su bandera subiendo al monte Gorbea y avisando del peligro de que Euskadi se convierta en un islote Perejil cualquiera. Como el junco, raices profundas y tallo flexible.
Muchas veces, me he referido a la política como un tablero de ajedrez donde las piezas que están fuera de él no cuentan, las que cuentan son las que están dentro y a veces, incluso, los peones trastocan todo el tablero. El PNV con su propuesta preñada de realismo político, argumentada en el contexto de la crisis económica, se ha situado, de nuevo, en la centralidad de la politica vasca; a la vez ha hecho repensar a los demás actores. Además, como el PNV también juega en el tablero de España, al débil, en apoyos, Gobierno de Zapatero también le hará moverse. Si alguno creía que el PNV en la oposición se diluiría en problemas internos se ha equivocado de momento. Lo que ha hecho es exportar debates y polémicas internas a los otros.
En fin, desde que Maquiavelo inventó conceptualmente el Estado y con él la política, la misma siempre se ha naturalizado por su capacidad de afrontar la coyuntura con el fin de lograr la permanencia. Sólo aquellos que no se mueven no permanecen.
Cayo Lara, por su parte, anuncia que escribirá al Rey pidiéndole que pague la multa.
Las declaraciones, de alto nivel político…
Barroso criticó la “condición deleznable” de Don Juan Carlos y de su padre, el conde Don Juan, al que calificó de “una persona de condición licenciosa, deplorable, deleznable, no menos licenciosa que la de su esposa”. También aludió a la “acostumbrada vinculación etílica” del rey y defendió que, “si algo había que aplicarle, sería la Ley de Extranjería”.
Y lo mejor de todo, en estos tiempos de opulencia y abundancia….
si la multa la paga el alcalde con su sueldo, la pagan todos los ciudadanos del pueblo.
si la multa la paga el Rey, la pagamos todos.
si la multa la paga IU, la pagamos todos los militantes de IU y, en buena medida, todos los ciudadanos con el dinero público que recibe IU por sus cargos institucionales.
Hay varias conclusiones posibles ante estos hechos, y no todas tienen que ver con el jodido monarca y la protección que le ampara.
Cada uno que saque la suya.