
Tengo un amigo que es un empanao. Todos tenemos uno pero este es especial. Es un navarro que se siente caribeño, le gusta vivir en la vieja Iruña y tiene label sesmero, pero label de calidad, 100% autóctono. Si hubiera un Xabino Arana defendiendo el Rh de Tierra Estella mi amigo sería su sujeto de estudio favorito. Y sin embargo ya les digo: caribeño y a su ritmo. Y es que cada uno es de dónde quiere, y uno quiere en función de cómo es, pero ese es otro tema.
El muchacho tiene inquietudes y es bastante rojo, de IU concretamente. Yo comparto con él la militancia y de vez en cuando hacemos alguna liadilla juntos, y acompañados.
En esas estábamos ayer, preparando un documento, cuando le escribí (enciende el teléfono 45 minutos al día) para decirle que no había podido hacer mi parte del trabajo. Le escribí preocupado porque se nos acababa el tiempo pero confiando en el hacer de mi amigo, que tiene una pluma curiosa resultado de lecturas variopintas. Daba por hecho que lo único que tenía que hacer yo era convencerle de que Galeano y Belli no pegan en un documento político. Así que me senté a esperar a que leyera el correo, enciendiera el móvil y me llamara para decirme que todo iba bien, “tutto bene Javi”.
Y me llamó:
- ¿A que no sabes que he estado haciendo?
- el documento
- ¡pan! ¡he aprendido a hacer pan!
- ¿ y el documento?
- ¿no te estoy diciendo que he hecho pan?
Qué quieren que les diga, me fuí a merendar con él.


