March 12th, 2008 a las 8:48 pm
Hemos recibido el último informe del grupo de Investigación Política Avanzada de La Casa Roja (INPALACARO), en relación con los resultados electorales. Algunas conclusiones del mismo son ampliamente conocidas, pero los números suelen dar categoría a los argumentos, pese a quien le pese. Finalmente se añaden algunos datos que intencionadamente se ocultan a las masas con premeditación y alevosía.
En la siguiente tabla se muestran los resultados electorales de 2008, comparados con los de 2004 (en la parte derecha). Se añade una columna con la representatividad lograda por cada grupo, de forma que se aprecia la relación que hay entre el porcentaje de votos y el porcentaje de parlamentarios (i.e. representatividad) obtenido. No hace falta ser un aguililla para ver quiénes son beneficiados por el sistema electoral, quiénes son penalizados, y quiénes acribillados.

En estas elecciones, con el 99,99% de los votos escrutados, se han contado 25.514.671 papeletas. Si determinamos que no vamos a asignar sillones en el parlamento a los votos nulos o en blanco, nos quedan 25.067.387 votos a partidos políticos (es que la gente está loca…).
Resulta que hay 350 asientos disponibles por el momento en el parlamento. Aplicando una compleja división simple, se deberían necesitar 71621 votos (0,2857%) para obtener un escaño. Un rápido repaso a la tabla os permitirá observar quién tiene un escaño de regalo…
Hasta ahora las conclusiones obvias y frecuentes que los partidos fracasadores suelen declarar en cuanto tienen ocasión. Vayamos a lo importante.
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March 4th, 2008 a las 4:30 pm

Hace algunas semanas publicábamos un texto sobre aquellos que pretenden representarnos a todos mientras defienden intereses que no son los nuestros. Y es que vivimos en tiempos de ocultamiento en el que todo el mundo se avergüenza de ser lo que es: la derecha afirma ser de centro, el centro pretende ser la izquierda y algunos nacionalismos ocultan sus banderas en aras de unos votos que nunca conseguirían de otra manera. Por eso es de agradecer que haya instituciones que no se esconden, gente iluminada que destaca en la oscuridad de esta sociedad perdida y pecaminosa.
Que Monseñor Rouco sea el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal es, sin duda, una buena noticia. Frente a los incautos que pretendían el triunfo del llamado “sector moderado”, la victoria del Cardenal nos permite apreciar sin cortinas de humo la verdadera cara de la jerarquía católica. Algo, insisto, que es motivo de celebración en un contexto de mascarada general.
Este señor, que opina que el sexo es una aberración y que antepone la “ley divina” a la que emana de la voluntad popular, es el máximo representante de la Iglesia en España y todos sabemos lo que hay, sabemos a que atenernos. A partir de ahí que cada palo aguante su vela y responda por sus acciones. Estaría bien que los partidos clarificaran su postura en relación a los miles de millones de dinero público que gestionará el cardenal los próximos años.
Por lo demás, sólo queda solidarizarse con los miles de católicos que identifican su pensamiento religioso con algunos de los valores de la izquierda transformadora y que ven con desencanto a una jerarquía que no pueden elegir y con la que no se identifican.