October 1st, 2009 a las 9:42 pm

Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja

Gracias a Juan Carlos Mestre por facilitarme el regreso veraniego e inaugurar la etapa otoñal de esta otra casa roja el primero de octubre. Me permito añadir en este espacio su poema La Casa Roja, Premio Nacional de Poesía 2009:

Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja. Una casa donde los cardenales negros sacrifican papagayos a la voz del diluvio. El diluvio tiene las barbas blancas como el sauce de la jurisprudencia un domingo de bodas. Los predicadores aman la tempestad y golpean con sus Biblias de nácar la erección de los guardiamarinas. Las familias beben alcohol, se santiguan, recolectan insectos. El niño de la lámina se masturba plácidamente con la transparencia. La rosa de Jericó huele a vainilla. Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja. Una casa cuya ilusión está llena de peces, el pez de San Pedro, la conciencia del delfín encerrada en el aro de la bahía desierta. Lorenzo de Médicis tenía una casa roja, las maniquís de Bizancio tenían una casa roja. Mi corazón es una casa roja con escamas de vidrio, mi corazón es la caseta de los bañistas cuya eternidad es breve como columna de lágrimas. El minotauro hace rodar sus ojos por el acantilado de las estrellas, la herida del anochecer hace su nido en la arena. Yo hablo con alas, yo hablo con humo de lo ardido y lava de diamante. La geometría bebe veneno, en el canto de los pájaros suena la armonía del baile de los muertos. En la casa roja hay una mesa blanca, en la mesa blanca hay una caja de plata con la nada del sábado. La intemperie gime contra los muros, la tristeza gime contra los mármoles. El profeta tuvo una casa de papiro a la orilla del lago, la muchacha del ghetto vivió en la casa de las preguntas. Mi mano izquierda luce un anillo de agua, en el camafeo de la supersticiosa brilla el mercurio de la temperatura. Lo que canto es lumbre, caballos lo que canto contra la aritmética y los números. Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja, una casa bajo el índice del cielo y el negro nenúfar de la amante devota. El muchacho con ojos de ebonita ama la enfermedad y el rubí de los reyes. Las mujeres hermosas sueñan con acuarelas, sueñan con garzas y volúmenes y súbitos prodigios sobre las alfombras de lana. Yo vivo extraviado entre dos rosas de sangre, la que tiñe la calamidad de impaciente belleza, la que tiñe la aurora con su astro eucarístico. Mi voluntad tiene la cólera del orfebre, mi capricho tiene el óxido de una frente de hierro. Nadie cruza los bosques malignos, nadie sobre la yerba de la muerte escucha el desconsolado discurso de las ceremonias asiduas. Yo veo el arco iris, yo veo la patria de los músicos y el olivo de los evangelios. Mi casa es una casa roja bajo la fibra de un rayo, mi casa es la visión y la beldad de una isla. Aquí cabe la gala del mandarín y la escrupulosa usura de las edades antiguas. Esta casa mira al norte hacia las lagunas de helechos, esta casa mira al sudeste azotada por el aliento de los que piden limosna.

Podéis leer éste y otros poemas en el muy interesante  hogar virtual de Juan Carlos Mestre.

November 29th, 2008 a las 12:16 pm

Las corrientes de la Casa Roja

La situación es preocupante. El colectivo La Casa Roja se enfrenta a una gran crisis interna. El origen no está claro, pero parece ser que vivir en el siglo XXI nos está convirtiendo en un colectivo neurótico. Y luego está lo de las corrientes, con sus núcleos duros y todo.

Corrientes de La Casa Roja

Corrientes de La Casa Roja

Urge, y es nuestro deber y salvación, organizar entonces la I Asamblea Hostelera del Colectivo de La Casa Roja.  En las primeras reuniones cibernéticas de barones y baronas del colectivo, y a pesar de la tensión y conflictividad interna, se ha conseguido consensuar una fecha, el 27 de Diciembre, y un procedimiento, el gastronómico.

Esta entrada es un llamamiento desesperado, no por desesperado, sino porque llamamiento no puede ir acompañado de otro adjetivo que no sea desesperado. Todos los interesados en colaborar con este particular batiburrillo y asistir a la I Asamblea, infórmennos con prontitud, o callen para siempre.

January 27th, 2008 a las 10:35 pm

Quiero recibir todas las novedades de La Casa Roja en mi correo electrónico

Ya, ¿Y quién no?

Ante la avalancha de peticiones, la gente agolpada en las puertas de nuestros hogares, os informamos de que en esta misma página, en la parte derecha (empezamos bien…) hay una cajetilla donde pone Subscribirse, e inmediatamente después Por correo electrónico.

Por tanto, ¡No es necesario haber acabado la EGB o la ESO!  Simplemente pulsando en “Por correo electrónico”, y poniendo vuestra dirección, además de unas letras de seguridad que aparecerán en una imagen, recibiréis todas las novedades de La Casa Roja.

Por cierto, que la cena de inauguración es el 16 de Febrero, para quien no sepa nada. Si alguien está interesado en participar, se ponga en contacto con nosotros inmediatamente, coño (y polla, por no discriminar).