November 1st, 2008 a las 1:37 pm

Una mano amena….

El otro día mantuve una amena conversación  con una amiga que me llevó a una serie de dudas que con su permiso (el de ustedes y el de ella), paso a relatar.

El tema del día fue el practicadísimo arte del onanismo o, disimulen vuestras mercedes, la masturbación. Me reservaré, pues  soy harto decoroso, los detalles de aquel entretenido diálogo. No obstante, era preciso ponerles en antecedentes antes de plantear la cuestión, pues fue así, en ese contexto, cuando me surgió la duda.

Me pregunté y me pregunto si es o no correcto que un caballero de noble alcurnia (como yo) o una señorita de buena familia (como ella), transmitan a su interlocutor que han dejado hacer a su mano tonta a raíz de un recuerdo, una imagen o lo que sea, de la persona a la que se dirigen.

Ya saben, lo de Krahe: una mano amena mi pene sostiene, pensando en Elena, pensando en Irene….

Y no me pregunto, que quede claro, si es correcto hacerlo. Me pregunto si es correcto decirlo con la misma naturalidad con la que se le alaba a alguien el buen gusto en el vestir o un nuevo corte de pelo.

Y no  vayan a hacer trampas afirmando que depende de la situación, de la confianza o del tipo de relación que se tiene con la persona en cuestión. El sentido de la oportunidad es algo que viene de suyo en lo que se refiere a los inquilinos y visitantes de esta Casa.

La pregunta es en términos absolutos, ¿Es de mala educación decirle a alguien que se ha pensado en él o ella con los dedos, a la par que con la cabeza?, ¿Puede ser motivo de ofensa?, ¿Ha de aceptarse acaso como un halago?

Agradeciendo de antemano sus respuestas, les aclaro que sus comentarios serán procesados por INPALACARO, el grupo de Investigación Política Avanzada de La Casa Roja, que dirige el compañero Javier  Ruiz Aranguren.

Nota: El presente post ha sido convenientemente redactado usando las dos manos.<-->