Obama es negro. Lo prometo. No admito controversia ni discusión. Como el tizón. Como el carbón, dulce o combustible. Y lo tenía ahí delante de mis narices y no me daba cuenta. ¿En que estaría pensando? Más vale que la televisión y sus noticiosos me han conducido a la luz.
Qué cerrazón con que no podía ser negro… porque claro, en ese caso, estaría recogiendo algodón en algún estado confederado, o cantando jipjop o algo. ¿A que resulta que los americanos no son racistas? Que ese más del 30% de abstencionistas no son radicales xenófobos? ¿Ni los más del 52% de votantes demócratas, ni muchos de los votantes republicanos, que pusieron a sendos negros como Secretarios de Estado?
Cambio histórico… nueva era… ¿Qué coño de revolución? Con tal de no reconocer que no tenemos ni puta idea de lo que son los EEÚÚ (nótese el foralismo) aceptamos lo que sea. La Condoleezza y el Powell estarán contentos. Por otra parte para ser negro vaya mala suerte la de Colín Powell.
Así que es extraordinario que un negro sea presidente. Recordemos que la comunidad afroamericana representa un 12% de la población, y la latina un 14,5% y los orientales un 4,3%. Eso eso, un presidente chino es lo que quiero ver… Por no hablar de que más de la mitad son mujeres…
Y Obama es negro, eso seguro. No me preguntéis más, ni si es muy bueno en economía, que me parece que no, ni si tiene mucha experiencia, que me parece que no, de si va a transformar las estructuras que desgobiernan este caótico mundo, que tampoco. Pero negro. Negro negro.
Se me escapó, lo juro, no lo pude evitar. Se me escapó y me arrepentí al instante, lo que tardó la señora del chubasquero rojo en fulminarme con la mirada.
Hacíamos cola en la tienda de mi amigo Joaquín; la señora, mi vecina del quinto y un servidor. Yo escuchaba a ratos la conversación mientras decidía si me iba a llevar naranjas o mandarinas.
- ¡Eso no puede ser!
- Como te lo cuento. No sólo no me arregló los dientes sino que me cobró 250 euros por la chapuza
- ¿Y que vas a hacer?
-De momento ya he hablado con mi sobrino, que para eso es Foral. Pero mientras tanto ¿a mí quién me paga esto?
Entonces lo dije, a bocajarro. Me acordé de la subasta en que estamos inmersos, de los 400 euros, de los 200 y de los 3000. Me acordé de lo que se podría hacer con ese dinero en sanidad, en política de vivienda y educación infantil. Me acordé de Solbes, de ZP y de su familia. Me acordé de la Marquesa de Chorrapelada recibiendo un cheque por el nacimiento de su hijo, de los que pagaban un poco y no van a pagar nada y también de los que no pagan porque no les llega y van a seguir igual. Me acordé y lo dije, sin pensarlo o pensándolo mucho, no lo sé, pero lo dije:
En el presente artículo se explican los últimos avances en el estudio de los parientes más cercanos del homo sapiens, los chimpancés.
Intentando superar el enconado debate entre los antropólogos, que con el ciego y vano intento de demostrar cada paso con herramientas científicas, todavía no se han puesto de acuerdo en la definición del concepto Cultura, el autor propone un revolucionario paso hacia adelante. En ausencia de una definición exacta, sabemos que hay cultura donde hay un conjunto de modos de vida y costumbres, así como conocimientos y sistemas de comunicación.
El lector se verá lógicamente guiado hacia una conclusión que el autor considera verdad absoluta, la existencia del pueblo chimpancé, de una cultura y un conjunto de lenguas chimpancé. Finalmente, se pone de manifiesto el derecho del pueblo chimpancé a decidir su futuro, asumiendo cualquier consecuencia que esto pueda acarrear, como la disolución de la ONU, la corrección de La Carta de los Derechos Humanos por Derechos Simiescos, la reorganización territorial del planeta tierra, y la creación de una plataforma por la paz, que dé solución al venidero conflicto político que a buen seguro planteará el pueblo chimpancé.