April 25th, 2008 a las 2:23 am

25 de Abril

“El MFA no quería matar nadie, y no lo hicimos. Una gran diferencia con los que sólo ganan batallas dando tiros en la nuca a obreros indefensos. Nuestra revolución fue fundamentalmente generosa”

Otelo Saraiva de Carvalho, Abril de 2004
(entrevista para Inter Press Service)

En este preciso instante, a las 00:20h del 25 de Abril de hace 33 años, la emisión por Radio Renascensa de Grandola Vila Morena puso en marcha la operación “Viraje Histórico”, dirigida por el comandante Otelo Saraiva de Carvalho. Apenas dos horas después salió hacia Lisboa desde la Escuela Práctica de Caballería, en Santarem, una columna blindada de 231 hombres al mando del capitán Fernando Salgueiro Maia, con el objetivo de tomar la capital para devolver la libertad al pueblo portugués. Tomar para devolver, la mejor divisa para el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA).

Dejaré los sesudos análisis sobre aquella gesta y sus consecuencias para los doctores de la política y la historia; en lo que a mi respecta, hoy toca fado, vino verde y claveles, muchos claveles.

No recuerdo aquel día, no había nacido cuando los tanques entraron en la Plaza do Carmo. Pero yo también tengo mi 25 de Abril. Del mío hace tan sólo 3 años, cuando se cumplía el 30 aniversario del día en que la primavera llegó tarde a Portugal. Ese día, a esta hora, yo canté o povo e que mais ordena junto a miles de lisboetas; deposité claveles rojos sobre el nombre del capitán Maia y acudí, ya entrada la mañana, a la manifestación más extraordinaria en la que jamás he participado, una manifestación unitaria con una sola consigna al aire: 25 de Abril sempre, faxismo nunca mais.

Sin embargo, 33 años después de El 25 de Abril y 3 años después de mi 25 de Abril, no parece haber muchos motivos de celebración para la izquierda transformadora europea. La desilusión y la apatía están instaladas en muchos de los que seguimos soñando con la terra de fraternidade a la que cantaba José Afonso.Vemos muy lejos la roja primavera.

Pero cuando falta el aire la celebración es oxígeno, y Abril es un mes de izquierdas que se deja querer y al que le gusta salir. Este es un buen mes para levantar la cabeza y recordar que las utopías, como las vivencias, no se pueden robar, y sólo depende de nosotros renunciar a ellas.

Por mucho que se empeñe algún veleta,
que se cambia de chaqueta
tanto como de bombín,
nadie nos puede robar el mes de Abril.